Hoy es

ORQUESTA LOS RAYOS


      
       Componentes actuales:
Manolo Follana: Cantante y órgano.
     Ambrosio: Batería 
(nueva incorporación por incapacidad de Pepe Mtnez)
     Manuel Andréu: Guitarra eléctrica
        Ángel Martínez: Saxofón
        Manolo Girona(El Viejo): Trompeta
Leonardo Martínez


SU  HISTORIA…
En el año 1.967 nació de una gran amistad el grupo musical y gran orquesta de LOS RAYOS.
Manolo Andreu y Manolo Sánchez entre partidillos de fútbol hablaban de formar un grupo, hasta que un día se decidieron y fueron a “fichar” músicos.
Hablaron con Pepe el batería, el cual les dijo que si y ha estado cumpliendo desde el principio hasta el final. También lo hicieron con Leonardo que tocaba el bajo y con Jose Javier Ferrández (Frutos) como cantante. 
Todos aceptaron con entusiasmo.


Jose Javier, solo cantó en 2 actuaciones: una fue en San Fulgencio y otra en el campico de Guardamar. Por circunstancias laborales tuvo que dejarlo y empezó como cantante “El Rojo” que vendía iguales. Cantó durante 1 año y medio más o menos. Luego llegó a cantar Antonio “El Mascaricas” que también prestó su voz al grupo durante 6-7 años aproximadamente. El resto del grupo seguía siendo el mismo.

Este grupo que empezó casi como adolescentes, fue creciendo y con los años tuvieron que cumplir con su país y marcharse a cumplir con el Servicio Militar, lo que dio lugar a nuevos músicos sustitutos de los originales, que nombraré más adelante y les daré agradecimiento.
Cuando terminaron el Servicio Militar, reaparecieron como grupo sólido y continuaron durante muchos años con los siguientes componentes: Pepe el batería, Leonardo al bajo, Manuel Andreu como guitarrista y Manolo Follana con el órgano y como voz solista.
En 1.978 se incorporaron Ángel con el saxofón y Manolo “El Viejo” con la trompeta. 
Duraron con esta composición hasta el año 1.993, fecha en la que decidieron hacer un paréntesis en esta faceta de su vida, ya que tenían sus trabajos y eran demasiados años sin parar ni un solo día.
Han descansado nada más y nada menos que la friolera de 21 años.

Ahora en 2.012 vuelven a pisar escenarios, eso si, con unos cuantos años más pero con la misma calidad de grupo y la misma fuerza que cuando eran jóvenes.
Vuelven en un momento difícil por la crisis tan grande que hay pero con la ilusión y las ganas de hacernos llevar mejor estos momentos difíciles recordando viejos tiempos y bailando esa música que alegra el alma y los corazones de todos los que ya han bailado con ellos, que son muchos.










Agradecimientos a todas las personas que han formado parte de este grupo:

-         Pepe Martínez: Batería.
-         Antonio Pertusa: Guitarra Solista
-         Pepe Naranjo: Batería.
-         Juan Antonio Sigüenza (Orihuela): Cantante
-         Jesús Gómez: Bajo
-         Jose Javier (Frutos): Cantante
-         Manuel Regino: Cantante
-         Isabel de Elche: Cantante

Y agradecer como no, a Manuel Andreu Molero (El Inorato) el trabajo que hizo como representante y contratador junto con Antonio (El Taxista).

(Texto resumido y enviado por Maria Andréu. Gracias)

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La Historia de ALMORADÍ como estrategia turística

(Recomiendo pinchar en los enlaces a los artículos)

Hace algún tiempo, y en este mismo Blog, me preguntaba si Almoradí podría alguna vez considerarse destino turístico (ARTÍCULO PUBLICADO AQUÍ). Una cuestión a la que respondía argumentando que tenemos una peculiar historia que nos diferencia del resto, y que de igual manera, contamos con un Mercado Semanal y un paisaje -unido a nuestra alcachofa- con un gran potencial de desarrollo. Mi conclusión era -a riesgo de estar equivocado- la de que tenemos que buscar un espacio turístico propio volviendo la mirada a nuestro origen.

Y como el movimiento se demuestra andando, me vais a permitir que comparta el enfoque histórico que he intentado dar a cada uno de los eventos y publicaciones que se han ido realizando a lo largo de estos dos últimos meses, periodo en el que he actuado como responsable del área de Turismo. Y lo voy ha hacer centrándome exclusivamente en el Diario Información, sin ninguna duda el de mayor alcance y difusión de la provincia.

Por una parte, el día 26 de enero se publicaba: "Plaza de la Constitución, eje de Almoradí desde el Terremoto". El periodista Miguel Ángel Rives junto a la fotógrafo Mary Parra realizaban un magnífico artículo -a doble página y con excelentes fotografías (Acceder a la galería AQUÍ)- donde relataba no solo la realidad de nuestro querido paseo y su patrimonio, sino su singularidad histórica.


El 23 de febrero, y con motivo de la III Semana de la Alcachofa, se publicaba "La ALCACHOFA, motor de la huerta desde los años sesenta". De nuevo un excelente artículo -con fotografías antiguas incluidas- nos hablaba de Almoradí como principal productor de esta hortaliza en la Vega Baja y aportaba un importante valor histórico.
Próximos a la conmemoración del Seísmo de 1829 el Diario incluía un extenso trabajo titulado "Almoradí te cuenta que pasó en el Terremoto", y solo unos días después, el 19 de marzo, volvía a publicar "...Y las campanas volvieron a sonar" tras retomar el toque manual de las campanas, tal y como se hacía en el pasado. 
Para ello, tanto el periodista como el fotógrafo tuvieron la oportunidad de grabarlo desde un lugar privilegiado: el propio campanario (Vídeo AQUÍ y extensa galería fotográfica (AQUÍ).

Por último, ayer domingo nuestro Mercado Semanal era noticia, ocupando una página completa en el diario, con el artículo "Singular Mercadillo desde 1583" (muy recomendable), una vez iniciada la solicitud de declarar al Mercado como de Interés Turístico de la Comunidad Valenciana. 
Razones no faltan: 434 años de historia, más de 300 paradas, muestras gastronómicas y actividades sociales y culturales organizadas cada semana en la Plaza y capaces de atraer a miles de personas de la Vega y la provincia. 

Y en este punto estamos...convencido de seguir avanzando y creando noticias en positivo.


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El importante Mercado REGIONAL de ganado de Almoradí

En diferentes ocasiones he tenido la oportunidad de hablaros de la importancia de nuestro Mercado Semanal. Éste no solo se limitaba a mercancías y alimentación, sino que contaba con un importante mercado de ganados que se celebraba, normalmente, en la actual calle Miguel Hernández (aunque ésto no es del todo así, ya que también se organizó durante años en un lateral de la Iglesia y en la calle Manuel Birlanga). 
Era habitual que éstos mercados se celebrasen en calles y plazas, siempre cerca de acequias y arbolado, pero en 1947 salió una Orden Ministerial en la que se prohibió, obligando a hacerlo en lugares cerrados con control de entrada y salida, para poder reconocer el ganado. El estado se comprometió a subvencionar una parte de los gastos de las nuevas construcciones y los dividió en cuatro categorías: Nacionales, Regionales, Comarcales y Locales.
Tuvimos la suerte de contar con un gran veterinario municipal, Gaspar Quiles Mora, que pronto solicitó ayudas para la construcción de un nuevo mercado, y lo hizo para la categoría REGIONAL. 
Para obtener esa categoría era necesario que se celebrara, como mínimo, cada 15 dias (aquí era  semanal, igual que los martes en Orihuela y jueves en Murcia). En segundo lugar el ganado debía ser comercializado fuera de la comarca, y este era el caso de Almoradí, por lo que finalmente obtuvo la categoría de Regional.
En cambio, y no les sentó nada bien, Murcia y Orihuela se quedaron como Comarcales, y protestaron reiteradamente, pero se demostró que solo nosotros cumplíamos con la normativa.
Orihuela vendía corderos para los mataderos de la comarca y Murcia era de vacas de leche para abastecer las vaquerías del entorno. En cambio, aquí era principalmente de cerdos, en particular de lechones, y se destinaban a toda España.
La subvención fue de un millón de pesetas, de las de entonces, y sirvió para la construcción del nuevo Mercado (del que ya os hablé AQUÍ); algo que, con el tiempo, acabó por desaparecer.

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EL SEISMO DE 1829 (4ª parte)


TESTIMONIOS (Publicados en los periódicos de la época)Huerta del que fue Almoradí, 26 de marzo de 1829

Del temblor ha resultado definitivamente haber desaparecido este pueblo. Sólo quedan cinco casas quebrantadas sin reducirse a escombros. Se llevan sacados 157 cadáveres de entre las ruinas, y no estarán menos de 80, a quienes se trata de dar sepultura. También han perecido bastantes caballerías, pero hasta ahora no puedo especificar el número.

(El Correo, nº 113, 1 de abril de 1829)
Campamento de Orihuela 24 de Marzo de 1829

Queridos hermanos: ya no existe Almoradí. El sábado 21 del que rige, al

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La OPORTUNA Visita Pastoral de Félix Herrero a #Almoradí

Portada original de la Visita Pastoral practicada por don Félix Herrero
Valverde del 24 al 26 de febrero de 1829, días antes del terremoto,
cuyo original se guarda en el Archivo Parroquial.
La visita pastoral es una de las obligaciones más sobresalientes de entre las que afectan a los Obispos. Félix Herrero Valverde realizó una a Almoradí pocos días antes del seísmo del 21 demarzo de 1829, algo que la convierte en uno de los documentos mas interesantes de nuestra historia, ya que su original se conserva en el Archivo Parroquial.
Concretamente se realizó entre los días 24 al 26 de febrero (solamente veintitrés días antes del terremoto), y nos describe cosas tan interesantes como la “única escuela de esta Villa que halló ser a cargo de D. Manuel Pascual, el cual desempeña exactamente su obligación instruyendo a los niños en los rudimentos de Religión y primeras letras. Pero notando el poco numero de niños que concurren a dicha escuela; y no haber maestra de labor para las niñas, se reservó tomar las medidas que entendiese oportunas. Ordenó respetuosamente a los Vicarios cuiden mucho de las escuelas de niños y niñas, visitándolas con frecuencia, y mandó a los niños que usaran el vestido y ropa adecuada.
Visitando el Hospital se halló en estado de no poder contener enfermos, en cuya visita exhortó a las autoridades de esta Villa para que formasen la Junta de Caridad, cuyo Instituto es asistir y socorrer a los pobres enfermos.


Así mismo visitó el cementerio situado extramuros y le halló corriente, pero mandó al cura Párroco que se profundicen más las sepulturas".

Existía la Ermita de Santa Lucia, contigua al hospital, y que dado su mal estado, se agregó a dicho hospital. Y también aparece dentro de nuestra población la Ermita a San Antonio Abad.
La Iglesia visitada por el Obispo se había inaugurado en 1772, y el Obispo realiza una completa descripción de Altares, algo que ya describí AQUÍ.
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Alexandro García, Primer Premio del Concurso Internacional de Música Grand Prize Virtuoso

Excelente noticia para Almoradí.

El joven trompista almoradidense Alexandro García, ha conseguido el Primer Premio del concurso internacional de música ‘Grand Prize Virtuoso’, en la categoría de viento metal junior para menores de doce años.

García, que el pasado martes fue recibido en el Consistorio por la alcaldesa de Almoradí María Gómez, actuará como solista el próximo 12 de abril en la entrega de premios del concurso, que se llevará a cabo en Royal Albert Hall de Londres.
Alexandro cuenta con un palmarés envidiable, algo de lo que os he hablado en multitud de ocasiones.
ALGUNOS EJEMPLOS:
SOLISTA CONCIERTO DE NAVIDAD EN MADRID
SEGUNDO PREMIO CONCURSO JÓVENES TALENTOS
MENCIÓN DE HONOR CONCURSO INTERNACIONAL
PRIMER PREMIO JÓVENES INTERPRETES SAGUNTO
PRIMER PREMIO V CONCURSO CANET D¨EN BERENGUER
CONCURSO SOLISTAS DE ARJONA
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EL SEISMO DE 1829 (5ª parte)

El Obispo Félix Herrero


Esta es parte de la exposición que el Obispo Félix Herrero envió a SM el Rey detallando la catástrofe del terremoto (solo he incluido aproximadamente la mitad, que es lo que afecta directamente a nuestro pueblo). Como ya he dicho anteriormente, lo considero un documento fundamental, junto al parte dirigido por el Ayuntamiento.
El texto integro aparece en el libro de “Los terremotos de Orihuela ó Enrique y Florentina, Historia Trágica” publicado en 1829 por la Librería de Cabrerizo.

Exposición dirigida a SM por el Ilustrísimo señor Obispo de Orihuela:

“El 21 del corriente, sábado al anochecer, sucedió el espantoso terremoto del que ya tendrá noticia VM. A las once de aquella misma noche principié a recibir avisos de los curas, y continuaron todo el día siguiente domingo, sobre las desgracias y ruinas de sus respectivas parroquias y pueblos.
Luego que en el domingo 22 recibí los partes de los párrocos, aunque oprimido mi corazón de un modo extraordinario, todavía pude reflexionar que aterrados todos los demás pueblos y sus autoridades, ni podrían ni aun se acordarían del socorro de los que habían sido enteramente asolados; y conocí también que nadie tenia la obligación que yo de socorrerlos y consolarlos.


El lunes 23, acompañado de dos eclesiásticos (mis familiares), me puse en camino y me dirigí primero a Almoradí. Allí vi una montaña de escombros formada de sus 300 casas, hermosa parroquia y convento. Vi algunos centenares de desgraciados regando aquellos raismos escombros con sus lágrimas, buscando entre ellos los cadáveres de sus padres, de sus hijos, de sus mujeres, parientes y amigos.
Ya habían hallado 165 y dádoles sepultura, y conceptuaban faltar otros tantos: todos me referían sus desgracias, y un anciano pudo decirme entre sollozos: Señor obispo, ocho hijos tengo sepultados entre esas ruinas.
Pregunté si había y donde estaban los heridos: muchos hay, me dijeron, pero ni sabemos cuantos ni en donde está la mayor parte. No había ni cirujano, ni botica, ni aun tampoco con qué curar a los heridos; los hice buscar y llevarlos a determinado sitio, y pudieron reunirse hasta 31, fracturadas las piernas y brazos, y algunos en peor estado.


Oficié a las autoridades de esta ciudad y otros pueblos, haciéndoles responsables a Dios y a VM para que me enviasen hombres, pan y otros víveres y lo ejecutaron inmediatamente; y al medio día vi caminar hacia esta ciudad (se refiere a Orihuela) a los heridos, unos en carros y otros en hombros de 120 hombres, que eran necesarios por la distancia de dos leguas largas que habían de caminar, y a todos pagué su jornal.


Dejé muy encargado remitiesen los demás que hubiese con igual cuidado y a mi costa, y también una nómina de todos los niños huérfanos por efecto de esta catástrofe; advertí así mismo no faltase lo preciso a los necesitados, acudiendo a mí por todo.
Así los consolé del modo que pude, y a las doce del mediodía salí para Benejuzar.”
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"Las cinco Tahúllas"



José Martínez
Pepe suele venir a dar una vuelta por las mañanas, a su huerta, ó mejor dicho, lo que queda de ella. Sus cinco tahúllas se habían reducido a dos. Le dieron una miseria para que pudiese pasar la autovía, y se la partieron, con un doloroso hachazo, en dos
ridículos trozos. El trozo que se quedó en el lado de Dolores finalmente acabó por malvenderlo. ¿Para qué quería un trozo de tierra separado por una carretera de cuatro carriles?
Finalmente tuvo que conformarse con lo que le quedó, a sus setenta y cuatro años no tuvo ganas de pelear, además lo tenía perdido de antemano. Ahora dicen que hasta van a construir un centro comercial justo por la parte que le queda.
Bueno, -piensa- que hagan lo que quieran, su hijo ni siquiera se acerca por allí, así que si le saca algún duro, pues mejor.
Suele ponerse su sombrero de paja y sentarse junto a la caseta de aperos, mirando cómo crecen las pocas matas de alcachofas y habas que tiene plantadas, sólo para el consumo de la familia, y allí suele quedarse hasta el mediodía, así no estorba en casa y su mujer
no tiene que “obligarlo” a ayudar en las tareas.

Era el segundo de cuatro hermanos, aunque sólo quedaba él. Nació el mismo año que comenzó la guerra, 1936. De ella, no recuerda nada, era muy pequeño, pero su padre le contó mil historias, siempre de otros, nunca de él mismo. Se lo llevaba a la “Almaina”,
como llamaba a su bancal por estar pegado a la finca de ese nombre, en la bicicleta y allí hablaban durante horas. El sabía que su padre se las inventaba, pero daba igual, le gustaba escucharlas. A veces le daba pequeñas pistas de lo mal que tuvo que pasarlo, de
lo mucho que odiaba a Franco. Si hasta una vez, cuando tenía diez años, le dijo que iba a coger la escopeta y pegarle cuatro tiros aprovechando que iba a pasar por el pueblo*.
(*En abril del 46, a consecuencia de unas riadas, Franco visitó la Vega Baja)

En realidad no le importaba mucho haber perdido la huerta, si acaso por el recuerdo, porque nunca había tenido que depender de ella. Sí estuvo trabajando en el cáñamo alguno años, con su padre, pero cuando la fibra sintética acabó por cargárselo, se pasó a la alcachofa, sin embargo, cuando vio la oportunidad de meterse en la industria del mueble no la desaprovechó, y allí se quedó hasta que empezaron a cerrar las fábricas.

Con cerca de cincuenta años le tocó aprender el oficio de albañil y como tal se jubiló.
Los últimos años había estado a las órdenes de su hijo, quien lo iba a decir, metido a promotor, aunque ahora se preguntaba si su hijo no tendría que volver a la huerta y comer de lo que plantase.

Manuel Francisco Martínez (1914-1998) Padre
Manuel murió de pura vejez, ochenta y cuatro años, y derrotado por la guerra y por la vida. Su mujer y tres de sus hijos lo hicieron antes que él. De su vida recuerda muchas fechas, especialmente un 18 de marzo de 1936 cuando fue llamado a filas y destinado a
Alcoy. De allí al frente de Madrid, entrando en las operaciones de Brunete y atacando Villanueva del Pardillo. Murieron muchos compañeros, algunos de su pueblo,
Almoradí, y cogieron a 700 prisioneros. Después nueve meses en las trincheras, entre nieve y bombas, y por fin un permiso para volver a casa. Su hijo, al que no conocía, salió a recibirlo por la “verea”.
Sólo estuvo el tiempo suficiente para volver a dejar embarazada a su mujer y enterarse de lo que había pasado el 6 de agosto del año
anterior, de la quema de los Santos en la Iglesia y las Ermitas, de lo de las campanas…
Él siempre se había sentido republicano, pero esto no podía entenderlo. Finalmente acabó en el puerto, de allí al Campo de Albatera y después más cárcel…cuatro largos años. Cuando volvió sus hijos ya no lo conocían, y tuvo que ganárselos contándoles
historias de la guerra, de lo “bien” que lo había pasado, nunca debían saber la verdad, el dolor, el sufrimiento…

Su mujer supo sacarle provecho a las cinco tahúllas de la “Almaina”, y durante la posguerra le sirvió para que no les faltasen patatas y verduras, así que sentían su huerta como parte de ellos. Cuando Manuel volvió de la guerra plantó cáñamo que mantuvo
hasta que lo prohibieron en los años sesenta. Era un trabajo duro, muy duro, pero agradecido. Podía guardar los quintales hasta que tuviesen un mejor precio y así ganarle unos buenos duros.

José Martínez (1873-1934) Abuelo
José siempre se sintió afortunado. Su padre, además de las cinco tahúllas de la Almaina, le había podido dar estudios en Orihuela, y eso, pudo abrirle muchas puertas.
Era socio del Casino y consiguió meterse en el Ayuntamiento y ver en primera persona los grandes cambios que en aquella época se llevaron a cabo en Almoradí gracias al buen trabajo del alcalde, señor González. Conoció la llegada de la electricidad, y estuvo, en el 27, en la inauguración de las aguas potables (uno de sus hijos había muerto de tifus).
Conoció los primeros automóviles que traían los Marqueses de RioFlorido desde Alicante, y desde luego, estuvo en las primeras filas del Teatro cuando se inauguró en 1908.
Desde entonces no solía perderse ninguna obra ó zarzuela. Hasta tenía fotografías con los más importantes cantantes de la época que visitaron el Teatro.

De entre todos aquellos recuerdos, siempre presumía de haber estado en los combates de boxeo que se celebraron en el Cortés, pero sobre todo, de haberse encargado de traer a Almoradí los
primeros aparatos “Minimax” para la extinción de incendios y haber hecho una gran demostración de ellos en los solares de la calle San Emigdio.
Vivió unos años algo convulsos, políticamente hablando, ya que tuvieron que salir de mala manera del ayuntamiento con la llegada de la segunda República. Pensó que se acabarían las fiestas religiosas, pero don Aquilino (el nuevo alcalde republicano) fue muy respetuoso y mantuvo todos los actos. Murió poco después de las elecciones generales del 33, incluso fue testigo del crimen del mitin del campo de futbol, donde fue asesinado José “El manqué”.

Dionisio Martínez (1852-1931) Bisabuelo
Dionisio siempre estuvo ligado a la huerta, a sus cinco tahúllas y a muchas otras que llevó a “rento”, y a su pueblo, especialmente a la Iglesia y a la Feria.
Participaba activamente en el Prendimiento de Jesús en el Huerto, con la Sección de “Armaos” que brillantemente capitaneaba don Francisco Mellado.
Sólo había estudiado hasta los doce años en la escuela del estado de la calle Donadores. Vio llegar el ferrocarril, en 1884, y con él innumerables cambios, pero no siempre buenos. Fue un firme defensor de la huerta, de ahí que no faltara para defender sus viñedos en el “meting” de enero del 92 (1892), aunque finalmente, la “filoxera” le obligó a arrancarlos. Tampoco faltó al de
1908 en defensa de las aguas del río que se celebró en el recién abierto Teatro Cortés.
Junto a la Semana Santa, su otra debilidad era la Feria. Tenía un caballo con el que participaba en las carreras de cintas que se organizaban por las fiestas, y siempre era el que más cintas ganaba.

De sus tres hijos, sólo el varón se llevó estudios, y era del que más orgulloso estaba. La huerta se la iban a repartir sus hijas, pero el hermano mayor, con más posibilidades, les pagó su parte.

José Martínez (1821-1883) Tatarabuelo
José vivió una vida dura, muy dura, siempre ligada a los recuerdos de su infancia.
Con nueve años le tocó ayudar a desescombrar su casa y sacar el cuerpo de su padre y su única hermana. Fueron llevados en una especie de “camilla” a enterrar al Camino del Río y vio como los echaban a una gran fosa y después el cura decía unas palabras que él no entendía.
A su madre se la llevaron en carro a Orihuela, al Hospital, y él tuvo que quedarse con sus tíos casi tres años, en una barraca del “Camino de Catral” que se habían construido.
Nunca pudo olvidar aquella tarde del 21 de marzo del 29 (1829)..
Recuerda que su madre siempre estuvo muy agradecida al Obispo, que le volvieron a dar una casa, aún más grande que la que antes tenían y que recibió mucha ayuda.

José ya no volvió al colegio, sólo había ido dos años, suficiente para saber de cuentas y salir adelante, además tuvo que cuidar el resto de su vida de su madre, “impedida” de las piernas tras el terremoto.
Se casó y tuvo nueve hijos, cuatro murieron nada más nacer, pero los demás salieron adelante. Se quedó a vivir en la misma casa de su madre, y hasta pudo comprar cinco tahúllas muy cerca de la finca la “Almaina”, cerca de El Saladar, y plantarlas de viñedo.
Cuando le tocó hacer la herencia, la tierra se la quedó su hijo Dionisio…
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Exportando la ALCACHOFA DE LA VEGA BAJA


Aunque se podría creer que la Alcachofa de la Vega Baja es un producto que empezó a comercializarse a mitad del pasado siglo, lo cierto es que algunos exportadores locales ya llevaban, al menos desde la década de los treinta, dando a conocer esta hortaliza en los mercados europeos, principalmente el francés.

Existía, en la década de los treinta, una importante industria dedicada a la fabricación de envases de madera (entre otros, Amador Martínez, Antonio Quiles Follana y E. Salvador Rodríguez Mira), y también, un creciente servicio de transporte que se encargaba de entregar las mercancías a las grandes compañías internacionales. Y esto era así gracias a la floreciente exportación de conservas vegetales.

Algunos de aquellos pioneros aprovecharon la infraestructura existente y comenzaron la exportación agrícola de hortalizas, como es el caso de Manuel Birlanga Pertusa, José Birlanga Martínez, Pablo Galindo Olmo o José Illescas García.
De este último son los documentos inéditos que acompaño, de 1933, y que permiten comprobar que la exportación de la alcachofa ya era una realidad.
Pero esto solo era el comienzo...
(continuará)




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Concurso sobre la Alcachofa (niños)


José Juan Cases Nebot era en 1971 un niño de 10 años (que ahora tiene cincuenta) que estaba entonces en 5ºB y que participó en el concurso de redacciones sobre la alcachofa que se celebró en la 2ª Semana sobre ésta hortaliza, obteniendo el primer premio en la categoría de “niños” por el trabajo titulado “la riqueza de mi pueblo”. Durante cuarenta años éstos trabajos han permanecido dentro de sus mismos sobres, tal y como fueron presentados a concurso, y es un buen momento para recordarlos (y me consta que ha sido una sorpresa para su autor).
Por cierto, José Juan, el premio fue de 300 Pts., un dineral para la época. No había Nintendos ni móviles, asi que ¿en qué fueron gastadas? 
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Gracias a Ramón Martínez Rufete
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