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La Caja de Ahorros y Socorros y Monte de Piedad de Ntra. Sra. Monserrate



1947 Comida de los trabajadores, dirigidos por Trino Meseguer


Años 50

El actual Banco Sabadell, hasta hace unos años la Caja de Ahorros y Socorros y Monte de Piedad de Nuestra Señora de Monserrate, se estableció primeramente en un local provisional en la calle Larramendi en 1946, sin embargo, un año después se instaló en este edificio (que ya no existe) de la calle Antonio Sequeros esquina Manuel Birlanga. ¿Quién la recuerda?
Hace muchos años que esta institución "benéfica" dejó de serlo En estos magníficos documentos, y en un reverso de un talonario de Reintegros de los años 40 se puede leer: "Esta institución benéfica particular no reparte dividendos y dedica sus utilidades a la creación y sostenimiento de importantes obras de carácter benéfico-social."





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La quinta Sadrián



Sólo los que hemos cumplido algunos años podemos recordar el, ya entonces, viejo edificio del Liceo Politécnico. Hoy, aprovechando que ha caído en mis manos una vieja máquina del tiempo (he prometido no contar nada de su procedencia, y a cambio, me dejarán utilizarla de vez en cuando)), me he subido en ella para retroceder hasta un domingo por la tarde, concretamente el del 5 de marzo de 1922 y conocer así como era entonces la quinta “Sadrián”, mucho antes de que el segundo hijo del III Marqués de Río-Florido la cediese para Liceo.

Os pondré en antecedentes: Ésta Casa-chalet la construyó siendo ya mozo, don Adrián Viudes, entre el cruce de dos caminos dentro de la hermosa finca, recién heredada, que llevaba el nombre de “Sadrian”, llena de arbolado y largas filas de palmeras. Allí pasó su luna de miel, se casó en julio de 1907 con doña Amparo Romero, y allí inició su vida como industrial, algo que ya os he contado aquí, y que amplié en ésta interesante entrevista realizada en 1968.

Ésta es la crónica de mi visita:
“Desde lejos, veo la quinta “Sadrián” rodeada de eucaliptos que la envuelven entre sus ramajes y que me hacen verla como una poética mansión de hadas, edificada en la quietud de un bosque y que sin duda, da alivio a las fatigas del espíritu. El interior de la vivienda tiene regios detalles principescos y dan fe del exquisito gusto de su propietario. Su entrada, de puro estilo español, está recubierta de bellos azulejos sevillanos, impecable en todos sus detalles de mobiliario y ornamentación. Su belleza me sugiere la visión de una vieja casa solariega, de esas que se conservan como museo en Toledo ó Salamanca.
Después de franqueada la entrada, se contempla una vieja mesa de escritorio de patas torneadas, encima de la cual, campean el tintero de Talavera, el velón de tres mecheros y los libros de pergaminos, que acaso guarda entre sus páginas la odisea heroica de los Viudes; un sillón benedictino de dorados clavos, un pesado arcón de tosca talla, y una mesita del siglo XV, amen de cuadros de belleza prodigiosa y una cocina clásica de ancha campana que adornan platos talaveranos.
Ya en el jardín de ésta primorosa granja, descubro ésta melancólica tarde de marzo, como los manzanos visten sus ramas de brotes blancos como diminutos copos de nieve, y como los naranjos inclinan hasta el suelo sus ramas cargadas de fruto, perfumando la suave brisa de un intenso olor a azahar.
Las campanas de la distante Iglesia del pueblo me avisan de que es hora de regresar, de volver al presente, aunque lo hago con el grato recuerdo de haber visto una joya, una valiosa joya perdida...”
(Toda la información que aporto es rigurosamente cierta)
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La Casa de Cosme Ruiz


 Antes de la construcción de la vivienda de Cosme Ruíz existió un comercio
de tejidos llamados San José, y posteriormente el almacen de abonos y aceites
de la familia Miravete.
La casa recién construida a principio de los años treinta, sede del Sindicato
Agrícola.
En una vista aérea de finales de los cincuenta. Poco después se derribaría
la torre con maceteros que vemos en la terraza.

Esta emblemática y bella casa, que aún sigue en pie, se construyó a principios de los años treinta.
La planta baja siempre se ha destinado a locales comerciales, siendo, quizá, el de La Cinta de Oro el comercio más conocido que se instaló en sus bajos, aunque también fue sede del, entonces, importante Sindicato Agrícola Católico. ¿Recuerdas el Bar Capri?
La pequeña torre con maceteros que vemos en las imágenes llegó a amenazar la estructura, motivo por el que se decidió eliminar en la década de los sesenta.
 
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La hacienda de Río-Florido

La vivienda fotografiada en la pasada década, antes de su último intento de ser reformada.
Escudo heráldico del apellido Viudes que encontramos en uno de los laterales de la hacienda.

Corredor de madera del patio interior
Entre naranjos, palmeras y eucaliptos, destaca esta construcción de planta rectangular de unos 24x35m. con sus dos plantas y su terracita y que suponen más de 1300 m2 de superficie construida.
Sus muros tienen función resistente de recepción de cargas que les transmite el forjado; y también actúan como cerramiento y distribución, en torno a un patio, con un corredor de madera, que es una muestra bellísima única en todo el pueblo.

De sus dos alturas, la planta baja y el patio eran destinadas a la explotación agraria,  encontrándose en ésta el matadero, caballerizas, cocheras y cuadras de animales. En el patio hay un pozo que sería para abastecer a los animales. 
Desde la primera planta, y más concretamente desde la cocina, se puede acceder a este pozo por medio de una ventana. La primera planta se concibe como vivienda y para almacén de las cosechas, para librarlas de la humedad. Esta primera planta está constituida por pabellones rodeando el patio. Uno de estos pabellones era
para los huéspedes. Algunas habitaciones carecen de ventanas, y otras, dan al aljibe.
Frente a la fachada, había plantados eucaliptos, y no por capricho. Éstos se plantaron por ser un árbol cuyas raíces absorben bien el agua y son extensas, y en caso de desbordamiento del río Segura, estos árboles frenarían las aguas evitando que entren en la casa.
Tenía en el jardín cinco alegorías de dioses romanos talladas en Génova y en mármol, que pertenecían a los jardines de Peñacerrada. También existía una casa de recreo, un estanque y gran variedad de plantas exóticas.
Recientemente se ha incluido dentro del catálogo del Plan General de Almoradí con la categoría de “Bien de Protección Integral”.

Para conocer más sobre la familia Viudes pinchar AQUÍ
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Casa Llopis


Hace un par de veranos uno de los actuales propietarios, que actualmente viven en Madrid,  me permitió
 fotografiar el exterior de la enorme casa.

Camino de acceso a la finca, hoy prácticamente abandonado

A propósito del cuadro que recientemente fue instalado en nuestra Iglesia y que perteneció a la familia Llopis, me gustaría ampliar información sobre ésta familia, dado que en los años treinta tuvieron una importante vinculación industrial y comercial con nuestro pueblo.
Además del Molino Arrocero, situado donde actualmente está la ferretería de Paco Lucas (en la carretera de Dolores), en 1926 don José Antonio Llopis y de Zuzuárregui estableció la casa Banca Llopis en el segundo tramo de la calle Tomás Capdepón (aunque posteriormente se trasladó a la del Príncipe), actividad que se mantuvo hasta 1932.
También era distribuidor de automóviles (al igual que Adrián Viudes), de hecho, uno de los primero vehículos a motor que circularon por nuestras calles perteneció al señor Llopis.
Su amplia casa se construyó justo detrás del molino en 1905 sobre una enorme parcela donde se creó un gran jardín con especies exóticas que actualmente se encuentra abandonado.
Seguro que todos habéis visto un camino de palmeras y una inmensa arboleda a la espalda de Centro-Hogar....


Anuncio de 1930
Nota de sociedad publicada el 21-6-1923 en La Verdad
(boda celebrada en la capilla de la residencia)

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"Las Bóvedas" de Almoradí

En la parte superior central de la imagen vemos
en la actualidad la finca de Las Bóvedas, y
también su relativa cercanía al río Segura.
La finca de Las Bóvedas, situada justo antes del actual cementerio, encierra una apasionante historia que comienza en el siglo XVII, con la llegada de los frailes Mínimos a Almoradí.
Y es que a la fundación del propio Convento se le otorgó el título del Presbítero almoradidense Martín Tomás y de su devota hermana, porque en mayo de 1610 habían hecho donación de la hacienda de Las Bóvedas, con la única condición de que “se fundase en su lugar un Colegio Pontificio en donde hubiesen estudios de Teología y Artes”, algo que nunca llegó a cumplirse.
Con el tiempo serían llamados “Los Mártires” y aparecían, según descripción de José Montesinos en 1795, en un gran lienzo con marco dorado en la Sacristía  “…de medio cuerpo, a los pies de San francisco de Paula”.

La Comunidad religiosa llegó a construir junto a la enorme hacienda una “aseada mediana Ermita” con la advocación de san Francisco de Paula, donde se decía misa diaria para todos los vecinos del lugar. La memoria descriptiva del libro de gastos del Convento refleja una gran actividad en la finca que producía abundante aceite y vino, que era vendido por los frailes.

Pero ¿por qué el nombre de Las Bóvedas? Se cuenta que, desde tiempo inmemorial, partían desde los sótanos de la hacienda unas bóvedas subterráneas hasta el río, y que eran utilizadas por los frailes como salida natural hacia el mar. Y es que en 1797 se les concedió el privilegio de pescar libremente, y en todo el año, con dos embarcaciones llamadas “Bou” en aguas de Santa Pola, algo que estuvieron haciendo hasta, al menos, 1808, cuando dio inicio la guerra de la Independencia.
Dicho privilegio les fue concedido con la única condición de que los diez hombres necesarios para el manejo de cada embarcación se pusieran, en caso de necesidad, al servicio de la Armada.

La desamortización eclesiástica llevada a cabo en 1820 les arrebató la propiedad, que pasó a ser subastada en 1841. Eran 210 tahúllas de tierra huerta y 150 más de campo que hacían un total de 360, y estaba compuesta de 1250 pies de olivos, 64 de moreras, algunas higueras y una gran extensión con 12.300 cepas de viñedo.
Fue tasada en 100.840 reales y capitalizada en 269.280, cantidad con la que salió a subasta.

  
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"LA JULIANA PEQUEÑA" EN LA ACTUALIDAD (2013)

Fotografías de José Antonio Royo Samper

Ya os conté aquí la historia de "La Juliana Pequeña" y de su propietario, Alfonso Pons y Trénor. Hoy, lo que fue un entorno único, se ha convertido en una ruina como otras muchísimas propiedades de nuestra huerta. Me resulta muy doloroso ver el estado de tantísimas viviendas que conocieron un pasado de prosperidad agrícola y que, lamentablemente, tienen sus días contados. 
Os contaría casos sangrantes...escudos heráldicos arrancados, destrozos que, en algunos casos, se hacen por puro ¿placer?. 
Nuestro paisaje, nuestra huerta, es nuestra historia, y estamos obligados a conservarla. 
Entiendo que una casa se pueda venir abajo por abandono; a veces las circunstancias personales, económicas o familiares, obligan a ello. Pero el vandalismo ¿que sentido tiene? ¡Qué pena!.

José Antonio Royo Samper es un gran aficionado a fotografiar viviendas abandonadas, a las que suele dar un atractivo tratamiento en Alto Rango Dinámico (HDR). Sus reportajes suponen un importante documento gráfico que muestran el estado actual de muchas de las viviendas de nuestro entorno, dejando así un testimonio único. Sobre la Juliana Pequeña tiene publicados cuatro álbumes, a los que pertenecen las fotografías que acompaño, y de los que incluyo sus enlaces:
 









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MIRALRÍO DE LA JULIANA


Nocturna de Miralrío de la Juliana
Edificada a principios del pasado siglo, esta bella construcción, ahora abandona, perteneció al Marquesado de Dos Aguas. 
Está situada sobre un montículo en la margen derecha del río, en la carretera entre Algorfa y Benijófar, y se trata de una casa de planta rectangular con dos alturas más buhardilla y cubierta a dos aguas. Destaca en la fachada la composición de sus huecos, con puerta principal y balconada, pintada en ocre con bordes en rojo. Tiene además, una construcción anexa, más reciente, en la parte de atrás y una valla perimetral de ladrillo macizo.

Tiene un nivel de protección, dentro del catálogo de Bienes y espacios protegidos actual de GRADO 2 (Protección parcial),
lo cual obliga a mantener los elementos definitorios de la estructura arquitectónica, su fachada con relieves, altura y
volumetría, algo que lamentablemente no se cumple. 
Su estado actual es ruinoso.
Tiene permitidas obras de Conservación, restauración
y rehabilitación.

Imagen tomada desde la margen izquierda del río
MÁS FOTOGRAFÍAS DE MIRALRÍO DE LA JULIANA AQUÍ
LOCALIZACIÓN: COORDENADAS UTM: x: 694636 y: 4217773
UBICACIÓN: La Juliana. Polígono 5 parcela 40
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La Casa Nueva




Esta singular casa, hoy desaparecida, fue propiedad de D. José García Martínez “Pepín”, Doctor en Leyes, escritor y periodista, que la había heredado de su madre. En 1964 la compró D. Antonio Díez Martínez, que la restauró. Creó al estilo del Madrid bohemio una pequeña replica del Café Pombo, donde celebraba animadas tertulias. Incluso compró diferentes cuadros, muebles y objetos de éste viejo café, frecuentado entre otros ilustres escritores, por Ramón Gómez de la Serna.
Se encontraba en la avda. Doctor Marañón, en el solar actualmente ocupado por "Azulejos Latorre" 
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El Penal

Recién construido


Casi toda mi infancia ha transcurrido en la encrucijada que formaban las cuatro calles más cercanas a casa, donde el dominio de los fuertes gritos de mi madre le aseguraba que estaba bien localizado cuando se acercaba la hora en la que teníamos que retirarnos hasta el siguiente día.
Pero no siempre era así.
De vez en cuando nos atrevíamos a llegar hasta el entonces abandonado colegio del Canales, donde muy cerca se levantaba un edificio emblemático: “El Penal”.
Sí, su verdadero nombre era el Santísimo Cristo de las Campanas, pero ¿quien lo llamaba así?.
Era un lugar prohibido, intacto, casi mágico, alejado de todo... 
Seguramente su diseño no sería muy acertado, de ahí su nombre, pero para los ojos de un niño era un lugar maravilloso. 
Corríamos como locos por sus cuatro escaleras, cruzándonos en el enorme patio, y nos escondíamos en cualquiera de sus plantas hasta que el grito de alguna vecina nos prohibía continuar, con una frase muy recurrente:
-Conozco a tu madre, yo estaré con ella.
Pero nunca debieron coincidir, porque jamás me prohibió ir al Penal.
La aluminosis se llevó un edificio que parecía invencible, igual que el cáncer se ha llevado a uno de aquellos niños que se cruzaba conmigo en el enorme patio…    



Inauguración del Penal (1969¿?)

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