“Averxion Show”


Ésta conocida banda llegó a tener un gran éxito en los años 70, siendo los ganadores del Primer premio del Segundo Certamen de la Canción de San Pedro del Pinatar.¿Quien no la recuerda?

La formaban: José Ramón Gil, Juan José Fernandez, José María Ferrandez, Miguel Ángel Andréu, Antonio Gil, Vicente Berenguer y Javier Ribera.

La actuación en el Cine Moderno del Certamen de San Pedro
 
La Banda fotografíada en agosto de 1973 junto a los organizadores del Certamen de San Pedro del Pinatar,con el primer premio recibido.

Los Billetes de la guerra.

Al inicio de la guerra civil el Gobierno puso en circulación grandes masas de papel moneda, pero la oferta de mercancías para intercambiarlas por dinero disminuyó. Los precios subieron a la vez que desaparecía la moneda de plata, atesorada por los comerciantes ó los especuladores, y retirada por los bancos por orden del Gobierno. Con las monedas de plata se esfumaron las pequeñas monedas fraccionarias de uso diario, ya que todas estaban acuñadas con ese metal, y la gente no podía hacer frente a los pequeños pagos diarios, como el recibo de la luz ó el pan. En nuestro pueblo y en otros muchos se empezaron a utilizar cajas de cerilla ó tabaco en porciones para devolver el valor de los cambios. Pronto comenzaron algunos Ayuntamientos a emitir papel-moneda de pequeño valor fraccionario, lo que supuso un alivio a lo largo de todo el año 1937.

En los primeros meses del siguiente año (1938) el Gobierno solucionó el problema emitiendo moneda fraccionaria en billetes y monedas de cobre, prohibiendo toda esta serie de certificados y billetes municipales. Nuestro Ayuntamiento se sumó a la iniciativa imprimiendo pequeños billetes de 1 pts. y fracciones de  25 cts. y 50 cts.en la Imprenta de Alonso, y de los que acompaño una copia de uno de los originales.

Fuentes: Revista "Canelobre" nº 7/8 "La Guerra en Alicante" del Instituto Juan Gil Albert
(Gracias, Mari)

El Mercado de Abastos

El Mercado en 1926
Ya os hablé de algunas de las " Joyas Perdidas": El Liceo, Los Puentes del río, La Casa Nueva, La Estación del tren (de ésto último os contaré algo más muy pronto)... La mayoría se tiraron al suelo por decisiones políticas (no siempre municipales) que en muchos de los casos no puedo llegar a entender... Siempre he defendido que es mejor "reconstruir que derribar", por eso no puedo compartir que se tirara El Matadero, un edificio de 1928, para construir un modernista edificio cuando podría haberse rehabilitado (o quizá no, en ésto los técnicos tienen mucho que decir...), al igual que va a pasar con el  Cuartel de la Guardia Civil.

En el caso del Mercado de Abastos me ocurre exactamente lo mismo: no entiendo la decisión de su derribo ni quiero entrar a valorar su nuevo uso.
Sé que es un edificio mal planteado desde su reciente construcción, recordemos que en las navidades de 1988 se adjudicaban los puestos, pero siempre se podían haber buscado alternativas antes de decidir acabar con él.
Porque acabar con él es acabar con parte, una vez más, de nuestra historia. Algo de lo que andamos muy escasos.
Después de la reconstrucción del pueblo, en 1834, se creó un primer Mercado de Abastos en la calle San Emigdio, junto a la Cárcel y Ayuntamiento, exactamente en el mismo sitio del actual (aunque no daba a las dos calles).  Aquél primer Mercado era un pequeño local de 95 m2 que se reformó completamente en 1926 donde se vendía carne y pescado.
En 1958 se construye un nuevo Mercado con dos plantas llamado Nuestra Señora del Carmen. Tampoco hubo mucha suerte con éste, ya que tengo entendido que la segunda planta no llegó a ocuparse debido, una vez más, a las escaleras y malos accesos (corregirme si estoy equivocado).

La tendencia actual para recuperar el pequeño comercio en los centros de las ciudades pasa por  Reinventar sus mercados de abastos, conseguir que sus vecinos tengan motivos para volver a los centros.  Así está pasando en muchísimos lugares, y creo, sinceramente, que podía haberse intentado antes de acabar con él.
Pero es una opinión, quizá esté equivocado...


Inauguración del Mercado en 1958
Puestos en los años 70, lo que ya nunca tendremos...

Olimpiada Escolar 1992

 

Dos exposiciones fotográficas en Almoradí

Diario "La Verdad"

Acceso a la noticia en el siguiente enlace:

Una recoge los cambios urbanos y sociales de la localidad y la otra retratos de músicos de jazz internacionales

Dos importantes exposiciones fotográficas animarán el otoño cultural de Almoradí sobre temas bien diferentes. Una de ellas es la que se recoge en el Centro Cultural de Almoradí, 'El legado fotográfico Juan Viudes', que ha recopilado y preparadas por José Antonio Latorre.
Se trata de la colección de imágenes más antiguas y bellas realizadas por el Marqués de Río Florido en el siglo XIX con las que Latorre documentó el libro de reciente aparición 'Sucesos de Almoradí' y el anterior 'Almoradí, Memoria Gráfica'. En ellas pueden observarse los cambios urbanísticos y sociales de Almoradí. Estará abierta hasta el 4 de noviembre
La otra exposición es la del artista bilbaíno afincado en Rafal Goio Villanueva de centrada en retratos de músicos de jazz de primer nivel en plena actuación.
Villanueva ha recogido estas instantáneas plenas de fuerza y sentimiento en festivales de toda España, sobre todo en el de San Javier. Los aficionados a la fotografía y al jazz pueden ver esta exposición en el auditorio de la escuela de la música de Almoradí hasta el 28 de octubre.

Vista aérea de Almoradí (2)

Hubo un tiempo en el que la mayoría de viviendas era de dos plantas. Donde ni siquiera existía la Plaza de La Libertad. ¿De que año hablamos?

El fútbol en los 50


Íbamos al estadio “Sadrián” a ver jugar al Club Deportivo Almoradí. Tras el tercer cohete, salían lo jugadores de azul y grana al campo de fútbol, de un verde ralo y raído, que había brotado de la esperanza en la victoria. Los jugadores tenían cada uno su demarcación y los espectadores también: los ricos en sus palcos, el resto en “la general” y los que no tenían dinero arrimados a la tapia o encima de sus bicicletas.
Los niños entrábamos gratis, siempre que fuéramos con un mayor, y estábamos por todas partes. Cuando nuestros jugadores marcaban un gol, el encargado del marcador recibía una fenomenal bronca si tardaba en anotarlo y viceversa. El descanso era lo mejor del partido: entrábamos al césped a jugar al balón, emulando a los jugadores y a tirarnos volteretas sobre la hierba.
Después del partido, salíamos como podíamos por la única puerta del estadio, con la voz ronca, los cuerpos soleados, manchados de verde y un deseo común: ¡Almoradí Campeón!

(Recuerdos de Infancia de Antonio González Lucas) 

Trabajando en la fábrica de "Palmer"

Años 50



Anuncio del año 1942

Exposición: "El Legado fotográfico de Juan Viudes"

La exposición podrá visitarse hasta el 6 de Noviembre en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca (planta baja) Para saber más entrar en el  

Gracias a la afición de  Juan Viudes, IV Marqués de Río Florido, tenemos las imágenes más antiguas y bellas de nuestro pueblo, y probablemente, de toda la Vega Baja. 
Le tocó vivir la llamada época dorada de la fotografía, en la que se popularizó el “operador aficionado”, sólo al alcance de la burguesía.
Gracias a que no le movía un interés económico, y de que por lo tanto fotografiaba lo que le gustaba, podemos ahora disfrutar de éstas bellas imágenes publicadas recientemente en mi nuevo trabajo
Sucesos de Almoradí”.

Nacido en Murcia en 1871, fue hijo de Adrián Viudes y Girón, III Marqués de Río-Florido, de quién heredó la Hacienda del mismo nombre y donde contrajo matrimonio con Amparo Fontes en 1897. La mayor parte de las fotografías que vamos a ver en ésta exposición están tomadas en los últimos quince años del siglo XIX, es decir, entre 1885 y 1900.
Su  fotografía, por lo menos en lo relativo a Almoradí, se centra principalmente en tres temáticas, y sobre ellas, gira casi toda la colección.
En primer lugar, la Hacienda de Río-Florido.
En torno a ella aparecen continuamente su familia, especialmente su padre Adrián Viudes Girón, su ganadería caballar, con la que
ganaron varios premios en la Feria de  Murcia de 1900, y las labores agrícolas que se llevaban a cabo en la Hacienda, destacando la producción de vinos.

Una segunda temática también gira en torno a la huerta y paisajes cercanos.
El río es continuamente retratado, sus puentes, norias… Tomó imágenes de las propiedades que tenían en el Camino de Catral y La Fogaria, además lo hacía con las personas que allí trabajaban, dejando un importante testimonio documental.

Por último, el Mercado y La Plaza ocupan otra parte de su importante colección. 
Seguramente, el Mercado semanal  era la más importante seña  de identidad de nuestro pueblo en el siglo XIX.
Éste se extendía por toda la Plaza, ocupando el Paseo central elevado y los laterales de la Iglesia. Además, prácticamente todas las viviendas de alrededor eran utilizadas como comercios arrendados.


Utilizaba para ello una cámara estereoscópica, un tipo de fotografía que estuvo muy de moda a finales del XIX, y que aportaba una ilusión  de profundidad similar al conocido efecto 3D, que se lograba al montar dos imágenes, tomadas desde puntos de vista diferentes pero muy cercanos, sobre una placa y mirarlas con un visor especial. 


En la imagen de la izquierda podemos ver una de las cámaras estereoscópicas similar a la usada por Juan Viudes.
A la derecha, uno de los visores de madera utilizados para mirar las imágenes.

Un hereje entre nosotros (2º parte)

El “Quietismo” que nombra Montesinos en su Crónica de Almoradí al referirse al Cura Párroco de nuestra Parroquia, Don Francisco Soler, fue un importante movimiento místico prohibido por Inocencio XI y propuesto por Miguel de Molinos. Nacido en 1628 en Muniesa (Teruel), fue acusado por la Inquisición de actos de inmoralidad, de lo que se declaró, bajo tortura, culpable, y condenado en Roma a reclusión perpetua.
Un importante foco “Quietista” fue descubierto en 1728, uno de cuyos principales promotores fue “nuestro padre Francisco Soler”, del Oratorio de San Felipe de Neri. El padre Soler, que por cierto, era bastante sordo, tenía unas teorías bastante originales: no permitía bajo ningún concepto que ninguna mujer perdiese su belleza en un convento, y por lo tanto, no consentía que ninguna de sus discípulas se hiciese monja. Decía – y al parecer llevaba a la práctica- que el amor físico era lo más saludable para el cuerpo y el alma.
Su favorita era Catalina García, mujer hermosa de unos 35 años, muy pobre, y a la que Soler alimentaba y vestía. En las confesiones ella le decía que pensaba de forma deshonesta en él y el hombre no cabía en sí de gozo dentro del confesionario. Catalina fue condenada finalmente a 4 años de destierro en 1741. El padre Francisco Soler, que ya había fallecido, fue relajado en estatua en 1741, quemando sus huesos y restos mortuorios en ceremonia de Auto de Fe, excomulgándolo y confiscando todos sus bienes, siendo casualmente, la última hoguera encendida por la Inquisición murciana.
Fuente: “El tribunal de la Inquisición de Murcia” de Juan Blázquez Miguel.
Lo que expone Montesinos sobre el “Quietismo” y Miguel de Molina (incluido su origen Aragonés) es del todo cierto, así como los datos que aporta sobre el Padre Soler (Párroco de nuestro pueblo de 1692 a 1699) en lo que se refiere al Oratorio de San Felipe de Neri, y a todo el proceso que se llevó contra él.


Miguel de Molinos

Un hereje entre nosotros (1ª parte)


Entre la muchísima información que aporta la interesante “Crónica de la Ilustre Universidad Regia de Almoradí” de Montesinos (y de la que he conseguido una copia digitalizada), aparece un listado con la memoria de los Señores Curas que han gobernado la Parroquia de San Andrés “según lo expresan los números anteriores que forman ó inician el año de su ingreso”.
Este listado comienza en 1573 con Don Juan Martínez y acaba en 1804 (25 años antes del terremoto) con Josef Brú y Martínez.
Sin embargo, lo que hoy vengo a destacar es la presencia, entre dicho listado, de todo un personaje que fue Cura Párroco en nuestra localidad desde 1692 hasta 1699, y que dada la interesante descripción me limito a copiar literalmente:

“josef francisco soler de vilanova, natural de Orihuela, bautizado en su Santa Iglesia Catedral; desde niño fue hipócrita, solapado y malo. Se dio a leer libros depravadores y paganos. Hereje formal consumado, fue cura de nuestra parroquia hasta 1699 que renunció. Se asegura que no tuvo intención de hacer cristianos a cuantos bautizó. Se pasó a Orihuela y después a Murcia donde se hizo Calificador de la Santa Inquisición; tuvo estrecha amistad con el Cardenal Don Luís Belluga de Moncada, Obispo de Cartagena, quien lo destinó con otros compañeros para fundador de la Real Casa de San Felipe de Neri de Murcia, en cuya ciudad (con pacto que tenia con el demonio) hizo muchos milagros aparentes. Suscitó la herejía del Presbítero Miguel de Molinos, español aragonés, con la que causó solapadamente innumerables estragos que lloró Murcia por muchos años. Con su obra cundió el “Quietismo”, herejía perniciosa; y el demonio lo sostuvo en buena opinión hasta su muerte, sucedida en Murcia el viernes 10 de junio de 1730. Fue enterrado con pompa fúnebre; se repartieron sus muebles como preciosas alhajas de un Varón Virtuoso, tal era su exterior y tales fueron los milagros que obraba en nombre del demonio, con que apoyaba su mala Secta. Pero luego que se verificó su fallecimiento fue declarada su herejía, y descubrieron sus maldades.
El Santo tribunal de la Inquisición mandó recoger todas sus alhajas y al siguiente año de 1731 desenterrado su maldito y hediondo cadáver fue quemado públicamente por mano del verdugo en el arenal de Murcia a presencia de mas de veinte mil almas que concurrieron atraídas de la novedad”.
(Transcripción de Luís Martínez Rufete)

He subrayado al Presbítero Miguel de Molinos porque fue un importante escritor y teólogo. Creador del “quietismo” (movimiento místico), fue apresado en 1685 por el Santo Oficio y condenado en Roma a reclusión perpetua. Muchos cristianos adeptos a su movimiento fueron quemados en la hoguera de la Inquisición.
Esta va a ser mi primera ocasión de comprobar si lo contado por Montesinos es fiable ó fruto de su imaginación.... (continuará)

"La Casa del Caballero"


Inauguración: Francisco Martínez Rufete, Don Manuel Valdés (Alcalde), Don José Joaquín Andréu (Teniente de Alcalde), Don Vicente Alberola (Cura Párroco)
Don José Luis Martínez Herrera (Farmacéutico), Don Daniel Miller (Maestro), Director Regional del Banco Central, Don Luis Martínez Rufete, Don Antonio Gómez y Señora (Director del Banco central de Almoradí)

En abril de1958, un joven Francisco Martínez Rufete, decidió poner en marcha el proyecto de su vida: “La Sastrería y camisería Rufete”. Aprovechando la experiencia del que había sido su trabajo hasta entonces, en una renombrada sastrería de Valencia, abrió su establecimiento con una variada oferta de complementos, tales como corbatas, camisas, cinturones, calcetines…
El éxito fue tal, que en apenas unos meses, se animó a inaugurar junto con su hermano Ramón el comercio de confección, hoy conocidos por todos, como”La Casa del Caballero”, y que volvieron a ampliar en 1962, con la venta de electrodomésticos y artículos de regalo.
En aquellos primeros años era habitual ver a Francisco y su hermano Ramón desplazarse en moto hasta Alicante ó Murcia para comprar en los almacenes los tejidos necesarios para cumplir con los encargos de los clientes. El primer traje de ceremonia para novio se confeccionó para Manuel Manzanera, en una época en la que llegó a tener una plantilla, entre oficiales y aprendices, de doce personas.
A partir de 1961, fecha en la que contrajo matrimonio con su esposa Maria Teresa, comenzó a introducir confección y punto de señora, mientras la sastrería lograba introducirse en organismos públicos, y conseguir así, confeccionar, entre otros, los uniformes de los municipales de nuestro Ayuntamiento ó los del personal de tierra del recién inaugurado aeropuerto de Alicante. Incluso Paco “El Caballero” tiene la satisfacción de haber confeccionado los uniformes para la Orquesta UMAL desde sus inicios hasta que dejó de elaborar  trajes a medida, en el año 1970.
A partir de 1998 decidió traspasar el negocio a su hija Maria Teresa y sus sobrinas, Lolita y Maria Luisa, y en el 2008, coincidiendo con el 50 aniversario de su apertura, se jubiló definitivamente, ofreciendo un cariñoso y emotivo homenaje a sus veinte primeros clientes.
(Extraído del texto leído en el 50 aniversario. Gracias a José Luís)

Inicios del Voleibol Femenino

Colegio Sta. María de la Huerta 1979-80
“Jaena”, Manoli Campillo, Marilo,
Lola, Albentosa, Mª José Mata

Juvenil 1980-81 (¿?)
Rosario, Adela, Mª José Bueno, Carmela, Esperanza, Mª José,
Mari Carmen, Encarna Soto, Mª José Vaillo


1981
Infantil 1987-88

Juvenil 1987-88

El río Segura


El río junto a su desembocadura en Guardamar

Quizá muchos no sepáis que nuestra localidad está fundada sobre el mismo cauce de lo que fue el río Segura y que debemos su origen al pueblo árabe.
El Imperio musulmán que dominó España durante ocho siglos modificó el trazado natural del río desde Orihuela hasta su desembocadura, ganando poco a poco el terreno a las aguas que corrían libres por toda la llanura y arrinconándolas hacia la montaña.
Ellos dibujaron su cauce y trazaron las líneas maestras de nuestra Vega: sus acequias y azarbes, y junto a ellas crearon la huerta más rica en viñas y olivos del Levante Medieval.



La vieja cartilla bancaria



El 26 de noviembre de 1934 se inauguraba una oficina del Banco de Vizcaya, justo donde hoy sigue estando, aunque ahora se llama BBVA, algo que ya os conté aquí.
No hace mucho tiempo que un amigo me pasó ésta vieja cartilla del año 34, y curiosamente, con varios reintegros anteriores a la fecha de inauguración. Seguramente existiría un despacho de algún agente local, algo muy habitual entonces.
Recuerdo ir con mi padre de la mano para ingresar en mi cartilla los "aguilandos" de la navidad. No existían máquinas que contasen monedas ni odiosos envases plásticos de diferentes colores, así que el cajero tenía que contarlos pacientemente mientras charlaba amigablemente con mi padre o con cualquier otro cliente. Después anotaba con su bolígrafo el importe en mi cartilla con el nuevo saldo y conseguía que yo me sintiese importante por unas horas.

Comprendo que los tiempos son otros y no pretendo volver a realizar las operaciones a mano, pero en los últimos años tengo la sensación de ser un extraño dentro de cualquier oficina bancaria. Las colas en las cajas a la hora del desayuno han conseguido trasladarlas a los cajeros automáticos. No intentes pagar un recibo sin domiciliar (te mirarán como un proscrito), ni se te ocurra decir que no entiendes la dichosa máquina porque te mirarán con odio los de la cola mientras el cajero se va contigo a "aleccionarte y humillarte" por torpe.
Debo ser un tipo raro, porque si pudiera elegir, volvería a los bancos de antes...

El terremoto de Atarfe-Albolote



Este terremoto, ocurrido el 19 de abril de 1956, a las 18 horas y 39 minutos, es uno de los más importantes del siglo XX en España; afectó a una amplia zona, y sobre todo a la comprendida entre Sierra Elvira y Granada. Según la prensa de la época, las poblaciones de Atarfe y Albolote quedaron arruinadas y resultaron muy afectadas Santa Fe, Maracena y algunos barrios de Granada capital.  Se produjeron numerosas réplicas (un total de 116), de las que las más importantes se registraron entre los días 19 y 30 de abril y en los ocho primeros días del mes de mayo.
Para saber más sobre aquél seísmo pinchar aquí
Al igual que ocurrió con el de Almoradí (y recientemente con el de Lorca) se realizarón donaciones de toda España y los Ayuntamientos de Atarfe y Albolote emitieron unas papeletas de 15 Pts. para una rifa con el fin de ayudar a su reconstrucción.
Nuestro pueblo sintió muy cercano aquél suceso y muchos vecinos compraron papeletas pro-ayuda, a lo que también colaboró nuestro Ayuntamiento con la compra de 15 de aquellas papeletas.

El éxito de un inventor de Almoradí

El 9 de Mayo de 1962 aparecía publicada en el díario Información ésta sorprendente noticia: "Exito de un alicantino en la Exposición Internacional de Inventores de Bruselas".
Éste es el reportaje dedicado a nuestro vecino, don Alfonso Pons Tremor.
Me faltaba saber si llegó a vender sus patentes y si por lo tanto, llegó a ver sus inventos en plena producción, pero seguro que terminaremos enterándonos...

Pues bien, gracias a su hija, Ana Pons, ahora sabemos muchas más cosas de don Alfonso Tremor (leer los comentarios).
Muchas Gracias.
Pinchar sobre la imagen para verla en grande

Para los curiosos por conocer algo más de ésta Feria
ABC 21 DE Abril de 1968 


Club de Fútbol de La Cruz de Galindo

A pesar de su mal estado, creo muy interesante ésta imagen de los años 50 donde aparecen los integrantes del C.F. Cruz de Galindo.
De izquierda a derecha de pie:
Antonio Illan, Alberto Martínez, José Berenguer, José A. Ferrández, José Lorenzo, Jaime Andreu, Manolo Berenguer
Agachados: José Cases, Antoñin, ¿?, José Hurtado, Miguel Martínez y Juan Illan

¡SUERTE, MAESTRO!


En Orihuela, en su primera lidia.
Homenaje en el Casino de Almoradí,
y por último con sus padres, en su humilde casa.


Vicente Fernández “El Caracol” es un torero de leyenda que arrastró masas y emocionó a miles de aficionados en España, Francia y América
del Sur.
Mi curiosidad me llevó a leer “En corto y por derecho” una biografía del maestro, y yo, que no soy nada aficionado a los toros, lo que descubrí fue la historia de un niño de la posguerra, pobre, muy pobre (como la mayoría) que descubrió su vocación viendo películas de toreros en el Cine Miravete y comprando el semanario “El Ruedo” en el kiosco del Paseo.

Cuenta que nació el 31 de diciembre de 1939, que ese día amaneció nevada toda la huerta de Almoradí y que su madre le dio a luz debajo de un puente cuando volvía de la faena en la huerta. Con siete años tuvo que dejar la escuela (sólo asistió durante cuarenta días) y ponerse a trabajar para llevar algo de dinero a casa. Entonces era lo habitual.
El apodo de “Caracol” le venía de su niñez, cuando solía jugar en la calle con los amigos a torear, y al verle tan pequeño los vecinos le decían: “Ya está el caracol embistiendo”.

Comenzó capeando vaquillas en la Feria de Almoradí, en plena calle Mayor, aunque fue en el año 56 cuando saltó como espontáneo en la Plaza de Orihuela. Aquella noche le tocó pasarla en el calabozo, muerto de hambre.
Su vida empezó a cambiar a partir de ése momento.
De nuevo en 1959 volvió a saltar como espontáneo, esta vez en Alicante y con un toro de Luís Miguel Dominguin. El 29 y 30 de julio de 1960 se presentaba en nuestro pueblo la primera novillada de Ferias con el gran diestro “El Caracol”, y en 1963 recibió, por fin, la alternativa en Alicante con Paco Camino como testigo. Un año después, con apenas veinticuatro, recibía un emotivo homenaje en nuestro Casino, al que sólo doscientas personas pudieron asistir (el aforo del Salón), sin embargo la multitud que quedó fuera tuvo la oportunidad de brindar con el torero en el Bar de Font.
Ha compartido cartel con los mejores toreros de la época, sin duda ha sido todo un mito, sin embargo y sólo por esta vez me quedaré con aquél niño que empezó a trabajar en la huerta como “espantapájaros” cargado con una lata y un palo para asustarlos.
Al que durante toda su infancia le acompañó, unida a su timidez, una tartamudez que superó gracias a la ayuda de un pequeño hueso de aceituna que se ponía debajo de la lengua.
Aquél que juró no volver a la Mota del río, donde vivió parte de su niñez, si no era para sacar de la mísera barraca de adobe a sus padres, y que al fin pudo hacerlo en su flamante Mercedes para llevarlos al chalet que construyó en la Avda. Dr. Marañón (junto a La Casa Nueva).
En 1988 se retiró de los ruedos.
Actualmente vive en Alicante, donde tiene un Museo Taurino (en la Playa de San Juan), su particular “Museo Caracolista”, y que seguro estará encantado de enseñar a cualquier vecino de nuestro pueblo, del suyo, de Almoradí.
Su libro, la vida de nuestro “Caracol”, sorprendentemente no lo encontré en nuestra biblioteca, no estaba en la Sección Local donde debería haber estado siempre, sin embargo desde hace algunos días allí lo encontrareis.
¡Suerte, Maestro!
(publicado en el libro de Feria 2009)