Hoy es

Moros y Cristianos (2)

Mª José Barberá (Favorita) y Antonio Pérez Roca (Sultán)
Capitanía 1979
Javier Quiles recogiendo el "gorrico" en noviembre de 1978 en el Salón Cañamera
Desfile de 1979
Discurría el año 1978.

Pasado el verano, y después de varias reuniones, decidimos celebrar en el día de San Andrés la Fiesta-Cena del Gorrico, dándoles ese día la bienvenida a los nuevos comparsistas é imponiéndoles el “gorrico” como prueba de gratitud y aceptación en nuestras huestes moras. El Salón de la Cañamera fue el escenario de las efemérides y así persiste hasta nuestros días, siendo el 29 de noviembre la celebración del medio año festero.
El menú consistió en “bocadillos con manteca” de entrantes, Sobrasada de primer plato y cacahuetes de postre.
Se empezó, en sucesivas reuniones, a elegir gorros, trajes, chilabas…No nos poníamos de acuerdo con el color de los trajes, hasta que hartos de discutir dijimos: como el “gorrico” es rojo y la borla negra también lo será el traje del desfile.
Nos enteramos que se estaba gestando una comparsa cristiana. Nos pusimos en contacto con Vicente Rodríguez “el Araña” que era Presidente, y nos sorprendió saber que ya habían entablado contactos con el Rojo de Caudete y con otras organizaciones relacionadas con la Fiesta. Nos fuimos a Caudete y de allí nos trajimos la “cúpula del gorro” con la media luna y la punta de la lanza, posteriormente los herrajes, el casco, la lanza y el mástil de la bandera. En ese mismo año, en el 79, compramos los trabucos.
A Antonio Ruiz Lucas se le encarga que gestione la compra de las chilabas y las babuchas, comprándolas en Ceuta, aprovechando que Juan Miguel Díaz estaba allí haciendo la mili.
Los trajes ya estaban encargados, rojos, capa negra y pasamanería dorada.
Solo faltaba la Kabila.
Octavio propuso el cine Miravete de verano, idea que nos encantó a todos.
La siguiente empresa fue bordar la bandera. Cosme Ruiz y nosotros fuimos a unas monjas de Calasparra que hicieron el milagro de estampar el escudo en nuestra bandera.
Se acercaba la Feria, y los ensayos se sucedían en el polideportivo municipal, y nuestra ilusión consistía en desfilar lo mejor posible. Los cuatro cabos, Paco Martínez el “Culata”, José Maria Hurtado "el cristalero", su hermano, Ricardo Hurtado "el de la cerveza" y Jesús Mellado "el Poto", repetían una y otra vez al ritmo del Ximo como se tenía que desfilar.
El dinero escaseaba, deseábamos que la gente del pueblo se lo pasara bien con nosotros, pero no teníamos dinero para la orquesta. La imaginación, a veces funciona, pues Jesús Gómez, Pepe Naranjo, Poto y Paco Quiles actuaron esa noche para nosotros.
Llegó el dia del desfile, en el que también participaron los Caballeros del Cid. El recorrido era desde la puerta de la CAM hasta el Teatro Cortés y viceversa. ¡Nos salió fatal!.
A la mañana siguiente, íbamos tan contentos con nuestros flamantes trabucos, disparando aquí y allá, hasta que la Policía Municipal se presentó, parece ser que con órdenes muy concretas. Creíamos que los problemas habían acabado con el día, pero no fue así. Por la noche, cuando estábamos bailando en la Kabila, apareció un policía y le dijo al Presidente que el Alcalde quería hablar con él sobre algunos de nosotros, “con los de la pólvora”.
Aquellas primeras fiestas se acabaron, y con ellas, nuestras primeras pesadillas.

Extraído del “Cuento del moro que quiso ser de Almoradí” de Manuel Parres
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3 comentarios :

  1. Anónimo4:42 a. m.

    Sin pretender dañar egos, las fiestas de moros existen en Almoradi gracias a Juan Barreto.

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  2. Oye chicos que se sabe de Vicente Reina(electricista), comparsista y que creo que fue un año el no se que del barril, hace mucho que no se na de el........

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