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EL SEISMO DE 1829 (13ª parte y última)

Interesante proyecto de Ensanche de principios de 1900 (pinchar sobre la imagen para verla en grande).

Plano topografico de 1900 (pinchar sobre la imagen para verlo en grande).

GENERACIÓN DEL TERREMOTO

Con la exposición hecha por el Obispo de Orihuela el 26 de Marzo de 1832 al Rey, se daba por terminada la reedificación de los pueblos arruinados por los terremotos, y es por lo tanto, la fecha de inicio del actual Almoradí:

“Queda en Tesorería algunas cortas cantidades que se destinarán a la construcción de las pocas casas que quedan en Almoradí y que no han podido construirse hasta ahora por los inmensos escombros de que ha estado ocupado el terreno” ; “El apeo y deslinde general de los nuevos pueblos se ha ejecutado conforme a lo mandado, y el original está colocado en el Archivo de la Dignidad Episcopal, y tuve el honor de dirigir a Vuestra Secretaria de Gracia y Justicia, el de Guardamar, Almoradí y Benejuzar, está preparada copia para el archivo del Ayuntamiento de cada pueblo, y se está dando ya conforme al original los Títulos de propiedad a los dueños de las casas”.

Los años que siguieron a la reconstrucción no fueron nada fáciles para nuestros antepasados. Dos años después de la reconstrucción apareció el cólera morbo que mató al menos a 100 personas en nuestro pueblo. No hay una cifra exacta, pero en el registro de defunciones de la Parroquia aparecen en 1834 un total de 183 fallecidos, siendo de 78 un año antes y de 91 el siguiente. En los partes sanitarios publicados en la prensa de ése año podíamos leer: “en Almoradí del 9 al 11 de julio: 92 invadidos, 10 fallecidos, Del 22 al 26 de julio: 170 enfermos, 5 fallecidos”.

Los primeros datos del nuevo Almoradí aparecen en el Diccionario Geográfico-Estadístico de Pascual Madoz editado en 1846. Somos una Villa de 3095 vecinos, “con una Iglesia servida por un cura párroco, dos vicarios y cinco sacerdotes exclaustrados”. Un hospital de caridad para el auxilio y curación de cuatro enfermos, cualquiera que sea su dolencia (en lo que ahora ocupa el bar Galaxia). Una sola escuela de primeras letras para niños y otra para niñas. Y al igual que antes de los terremotos, una fábrica de aguardiente.

Mayo de 1884 iba a traer un cambio radical a Almoradí; la llegada del ferrocarril abría una ventana al mundo hasta entonces desconocido.
En 1889 ya existía un teatro, dado que las ordenanzas municipales de ese año ya regulaban la prohibición de fumar en su interior, y la de permanecer descubiertos y sentados desde la subida hasta la bajada del telón.
Las fiestas eran numerosas, y las curiosas ordenanzas regulaban desde las de carnaval hasta las hogueras “que desde tiempo inmemorial se encienden el 17 de enero (San Antón) y el 24 de junio (San Juan)”. Se prohibía a los “ciegos y vendedores de romances que reciten cosas que puedan ofender la moral publica”.

A principios de 1900 ya vivían en Almoradí 4960 vecinos, la mayoría hijos y nietos de aquellos que vivieron el terror. Sólo habían pasado unos 70 años, por lo tanto muchos podían contar en primera persona lo sucedido, y es que, lo que ahora vemos tan lejano, está apenas separado por cuatro generaciones.
Empezaba a olvidarse la recomendación de Larramendi de construir las viviendas en una sola planta, aunque ni siquiera habíamos rebasado el suelo urbano delimitado por los cuatro ejidos. En la estadística publicada en 1910 por Figueras Pacheco en su “Geografía del Reino de Valencia” indica que de un total de 1342 edificios construidos en todo el término municipal, 979 son de un solo piso y 80 de dos. El resto eran clasificados como albergues ó barracas.
Si le echamos un vistazo al plano topográfico de ése año descubriremos donde estaban ubicados los dos colegios de niños y niñas, el antiguo Casino (en la actual Tomás Capdepón pero en la acera de en frente) y el cuartel de la Guardia Civil (Larramendi con Obispo Herrero).
Sin embargo, la Ermita del Santo Sepulcro sigue en su misma ubicación.
Existe un plano de ensanche hecho a partir de 1908 donde ya aparece el Teatro Cortés y el Cementerio queda dentro del plan urbanístico, por lo que empieza a buscarse un nuevo emplazamiento. Curiosamente aparece una plaza donde algunos años más tarde se instalaría el “Ideal Cinema” (después Cine Miravete).
Siguen apareciendo las ruinas del Convento, que ocupan un tramo completo de la calle San Francisco.
BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:
Visita General de la Parroquia de San Andrés Apóstol. D. José Mª García Bernabé y Luís Martínez Rufete.
Rojales en su historia: de Alquería Medieval a Villa Real. Miguel A. González y Pedro C. Picatoste
Geografía del Reino de Valencia. Francisco Figueras Pacheco.
Un Obispado español, el de Orihuela.
La catástrofe sísmica de 1829 y sus repercusiones. Gregorio Canales Martínez.
Almoradí, Callejero, Apuntes históricos, Instituciones. Luís Martínez Rufete.
Crónica Summa de la ilustre universidad Regia de Almoradí. J. Montesinos Pérez.
Ordenanzas municipales del Ayuntamiento de Almoradí de 1889. Copia y apéndice de Luís Martínez Rufete.
Biografía de los Obispos de Orihuela (Folletín de “La Crónica” 1856)
Memoria y relación circunstanciada de la catástrofe… de José Agustín de Larramendi

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