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"CON USTEDES: EL GRAN CUGATTI"

Cugatti en 1935

“SEÑORAS Y SEÑORES, CON USTEDES….EL GRAN CUGATTI”

¡Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo¡ Así se presentaba este sueño ambulante de “carromatos” en busca de un amplio solar donde montar su carpa. Y así fue como en 1926 se instaló en el enorme solar de la calle San Emigdio  el gran Circo Caprani, todo un acontecimiento en una época en la que apenas existían otros espectáculos. El éxito fue tan grande que tuvieron que prolongar durante bastante tiempo sus representaciones.
Mientras el Circo se mantuvo en nuestro pueblo un chico de dieciocho años (había nacido en marzo de 1907 en la actual calle Luís Buñuel), Jesús Amorós Penalva, conseguía todos los días colarse en los ensayos de los espectáculos, y todos los días soñaba con llegar a ser “la Gran Estrella del Caprani”. Lo cierto es, que a pesar de la negativa de sus padres, con la marcha del Circo también lo hizo para siempre nuestro vecino.
En 1931 se casó en Chiva (Valencia) con Ana Caprani y pasó a formar parte de la cuarta generación de uno de los circos más antiguos de Europa. Su nombre artístico se lo debe al de otro antepasado, payaso como él, de la familia de origen italiano Caprani.
La vida de un payaso, como la de todos, está llena de Risas y Lágrimas. Vio morir a tres de sus cuatro hijos (de uno, diez y once años). Le tocó luchar y tener la “fortuna” de ser uno de los pocos supervivientes de las matanzas de Paracuellos del Jarama en la Guerra Civil, consiguiendo huir y llegar descalzo hasta Valencia.
Después la posguerra, el hambre y la miseria de una época en la que la llegada de un Circo era todo un acontecimiento. Jesús, convertido ahora en “El Gran Cugatti” un payaso bonachón y algo despistado, de redonda nariz y enorme talento musical, había visto cumplido el sueño de ser la gran estrella del Caprani.
El oficio de payaso, el hacer reír, tenía entonces un valor que quizá ahora anda un poco devaluado, pero que para los niños de los años 40 representaba todo un alivio y felicidad. El circo era entonces un mundo en si mismo, una familia donde la trapecista hacia la comida para todos, donde el mago se encargaba de asegurar las lonas y el payaso, nuestro payaso, tenía que contar la recaudación y hacer milagros con ella.
En los años 50 llegó a dirigir su propio circo, el “California”, y con él volvió a visitar su pueblo, Almoradí. Lo curioso es que lo hizo con su hija, Ana Mari, que entonces tenia los mismos quince años con los que mucho tiempo atrás él se había marchado. Quien sabe si fue el destino el que quiso que un fuerte vendaval destrozara la lona de la carpa y que “tuvieran que prolongar su estancia en nuestro pueblo durante bastante tiempo”.
Jesús Amorós, el gran “Cugatti”, murió en Valencia en octubre de 1992. Hasta poco antes de su muerte estuvo actuando como pareja artística de Pedro Ortega “Pery”.
Detrás del maquillaje de payaso que le acompañó durante toda su vida siempre estuvo una gran persona entregada a conseguir una sonrisa, y por ello creo que es justo hacerle el reconocimiento que la memoria de nuestro pueblo había olvidado.


Publicado en el libro de Feria 2009



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