INAUGURACIÓN DEL TEATRO



Aunque en la página del Ayuntamiento se da como fecha “aproximada” el año 1909, es Luís Martínez Rufete el que la sitúa en el mes de Octubre de 1908, y realmente ésta debió ser la fecha de inauguración, pero sólo de las primeras actuaciones teatrales. Así lo describe el corresponsal del diario “El Liberal” de Murcia, en su edición del 11 de octubre, en un artículo que titula “Un Teatro nuevo”:

“Hace poco tendió los cables de su luz eléctrica, y ayer (sábado 10 de octubre) inauguró su Teatro. ¡Y vaya un Teatro¡ Cuanto modernos adelantos en esta clase de edificios se han establecido, se encuentran implantados en el Teatro Cortés.
Cortés es el propietario del nuevo Coliseo, y es también un hombre digno de imitar. Es un hombre rico que ha querido dotar a su pueblo de este beneficio, sencillamente por amor a su tierra. Los productos que el Teatro dé mientras exista, están destinados ya de antemano, para los pobres de Almoradí.
El Teatro estaba materialmente lleno y las localidades para las próximas funciones están comprometidas casi todas. La función inaugural resultó muy bonita. La compañía, de actores muy discretos, entre las que destacaba la figura artística de Dolores Fora, ha satisfecho las aspiraciones de todos.”


Pero el Teatro ya estaba terminado a principios del mes de mayo, fecha en la que el señor Cortés llevaba ya gastados “16.000 duros”, y finalmente inaugurado con un MITIN en defensa de las aguas del Río Segura, que se celebró el domingo 10 de mayo. En el diario “El Liberal de Murcia” se podía leer un extenso artículo al día siguiente que, de forma resumida, decía:
“Ayer se celebró el esperado mitin en defensa de las aguas del Rio Segura, constituyendo todo un acontecimiento por la concurrencia que asistió al acto. El bonito Teatro Cortés, inaugurado con este mitin, estaba completamente lleno. Fue presidido por el Señor Guirao de Revenga, acompañado de los señores alcalde de Almoradí D. Ricardo García y el juez privativo de aguas del mismo, D. Ricardo Herrera.”


El Puente (2ª parte)


                                                         

A principios de1929, una vez derribado el viejo puente, se inauguraba éste que vemos en diferentes imágenes.
La inauguración la describe así Luís Martínez Rufete: “Podemos recordar al técnico Sr. Barcala, cuyos familiares tenían extensas propiedades en este termino, en una barca debajo del puente, mientras un cilindro lo atravesaba, para demostrar así su fortaleza y resistencia (acompaño la imagen).
El Liberal de Murcia del 13 de febrero de 1929 publicaba un pequeño artículo titulado: "El puente sobre el Segura" y calificaba la obra de importantísima, ya que se acababa así la carretera que unía Almoradí con San Miguel.
Durante años fue la entrada al paraje de “Los Pinicos”, lugar favorito para comernos “la mona” y hacernos una fotografía con los amigos.
Una vez más, una nueva construcción, esta vez la vía rápida, acabó con parte de nuestros recuerdos.



Fotografía aparecida en el libro de Feria de 1930

El Puente (1ª parte)


Tomada desde el mismo sitio donde estaba el puente original (al fondo se vé al actual). El gran árbol de la derecha que se ve en las dos fotografías corresponde a la entrada de la casa de los Marqueses de Río-Florido.

“Un vistoso y hermoso puente todo de piedra blanca berroqueña (granito), con dos ojos y dos capillitas aseadas con las imágenes de sus gloriosos patrones, San Andrés Apóstol y San Francisco de Paula, al fin de una hermosa alameda vestida de chopos y álamos, que principia desde la población.
En 1560 se hizo el puente (después ha tenido varias modificaciones) hasta hacerse y construirse de nuevo con sus tajamares é imágenes, como aparece al tiempo en que esto se escribe, por ordenación del magnifico Ayuntamiento de Orihuela, contribuyendo las Reales fabricas de Catral y Almoradí a 25 libras cada una.”

Esta es la descripción que hace el historiador Montesinos del puente construido sobre el Segura, y del que conservamos alguna fotografía.
La alameda descrita, de unos 20 metros de ancha, era en realidad la “Vereda de Dolores”, una antigua vía pecuaria utilizada por los pastores desde la Edad Media, que llegaba hasta la entrada del pueblo, donde posteriormente se construiría el Convento (1609).
Este puente de piedra y dos arcos, situado a unos 100 metros río abajo del actual (aún quedan restos), fue de lo poco que aguantó el terremoto, aunque hubo que rehacerlo casi por completo en la riada de 1906.
Definitivamente fue derribado en 1926.

Desde luego que debieron existir otros puentes anteriormente, según el cronista Pedro Bellot en su obra “Anales de Orihuela (1622)” en el verano de 1410 con las correrías de un bandolero de Elche, apodado Palomares, la Villa de Orihuela decide poner vigilancia armada en los puentes de Orihuela y Almoradí.
Pero es muy difícil hablar del origen de las obras del primer puente, ya que el mismo cronista sitúa en el año 1433 la “Orden del Consejo de Orihuela para construir el puente de Almoradí, dando el mismo Consejo 25 florines y las fábricas de Almoradí, Catral y Daya, otros 25. Y no se puso mano hasta el año 1448 que se ordenó de la manera que hoy está, con portal y torre”.
Posiblemente lo que sucedió es que ese año se decidió ampliar el puente para que no sólo fuera transitable para personas sino también para carros, dado que era un importante camino Real.
Es curioso como Bellot sitúa la fecha de construcción a partir de 1488, y en cambio Montesinos lo hace en 1560 (una diferencia de 72 años), sin embargo coinciden en la aportación hecha por las “Reales fábricas” de 25 florines uno, y libras el otro.
Restos del antiguo puente, sobre los que se ha construido.


ADRIAN VIUDES

Su tienda de abonos (años 20) en calle Canalejas, esq. Liceo Politécnico

Anuncios aparecidos en los años 20 de su fábrica de abonos y de una de las marcas de automóvil que distribuía.





Mención aparte en la historia de la familia Viudes merece Adrián Viudes Guirao (1880-1973), hijo del III Marqués.
Sus posesiones, por herencia, se encontraban en Beniaján y Almoradí. En esta primera población fijó su residencia donde tenia la casa palacio familiar de Villa Azahar.
A pesar de tener el doctorado en Filosofía y Letras su verdadera vocación fue la de empresario en el campo agrario, hostelero y automovilístico, desarrollando buena parte de ellos en nuestra localidad.
Comenzó como vendedor de harina a comisión, seguido de vendedor de abonos químicos. Montó una agramadora para el cáñamo é instaló los primeros motores de gas pobre que le sirvió para el alumbrado de su fábrica, aunque después empezó a dar servicio de electricidad a todo Almoradí y pueblos cercanos, comprando la energía a Riegos de Levante.

En el programa de Feria de 1930 se podía leer: “hombre estudioso a cuya invención se debe el elevador “Sadrián” aparato patentado para surtir de aguas potables a nuestro pueblo. Además del suministro de aguas y distribución eléctrica, su fábrica de hielo (montada según todos los adelantos modernos) abastece a todos los pueblos de la comarca. Molino de pimentón, venta de abonos y primeras materias primas, diferentes clases de máquinas agrícolas y representación de los afamados vehículos Wipper y Willys”.

Su inmersión en la política comienza durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando le fue ofrecida la alcaldía de la ciudad de Murcia, cargo que nunca llegó a ostentar. Fue presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura en 1935 y presidente de la Cámara de Comercio de Murcia en 1944.
Los años de la Guerra Civil los pasó en la cárcel, donde se puso a fabricar cinturones y cestos de rafia. Hasta inventó un telar. Ayudado por el resto de reclusos y sus familiares (que aportaban el material necesario), consiguieron vender sus productos a las Brigadas Internacionales, principalmente a los rusos.
En un chalet de su propiedad se estableció el Liceo Politécnico en 1946, dos años antes se había inaugurado el campo de fútbol “Sadrián” (nombre de su empresa) en terrenos (también de su propiedad) que actualmente ocupan el parque de la “U”.
Sin duda fue una de las personas que mas contribuyó a la modernidad del Almoradí que conocemos actualmente.

Una almoradidense en el "Stanbrook"

“El 28 de marzo de 1939 por fin pudimos salir del puerto de Alicante en un barco llamado “Stanbrook”. Una vez en mar abierto, aviones fascistas empezaron a tirarnos bombas para hundirnos; sabían que allí iban cabezas de partidos de izquierdas…Por suerte no nos dieron con ninguna. Cuando llegamos al puerto de Orán el pueblo nos recibió muy bien, -estábamos muertos de hambre y sed- nos tiraban barras de pan, latas de atún…en el barco se peleaban como perros…éramos más de dos mil ¡había hambre¡. Pocos días después nos dejaron desembarcar. De allí pasé a Paris y más tarde a Rusia. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y los alemanes invadieron la Unión Soviética, ¡sobrevivimos de milagro!.
Testimonio de Teresa Rodríguez en “Almoradí en la memoria” de Antonio González Lucas
Al final de nuestra guerra civil, en el puerto de Alicante, se encontraban más de 15.000 republicanos desesperados. Hubo muchos suicidios mientras se esperaba a unos barcos contratados por la Segunda República, que nunca llegarían, debido al asedio de Franco ( y a pesar de ya estar pagados). Solo un pequeño buque carbonero, el “Stanbrook”, al mando del capitán Archibal Dickson, se atrevió a burlar el acoso de la aviación nazi. Este capitán inglés dejó subir a cerca de 3000 refugiados y le obligó a partir a media noche (para evitar ser detectado) por debajo de su línea de flotación debido al exceso de carga. Dos días después el barco llegó a Orán, pero las autoridades francesas se negaban a dejarle atracar, aunque debido a la insistencia del capitán, al final pudieron hacerlo. Primeramente sólo permitieron el desembarco de mujeres y niños, negándoselo al resto, que permanecieron a bordo durante varios meses, alimentados gracias a los paquetes enviados por otros exiliados desde tierra. Finalmente se autorizó bajar a los varones, que eran registrados por miedo a que llevasen armas de fuego.
Una vez desembarcados fueron alojados en un campo de concentración francés. Apenas les daban de comer (un kilo de pan para una docena de personas). Sólo había un retrete para mil personas, y las condiciones de vida fueron terribles….
Un año después, ya en la Segunda Guerra Mundial, el “Stanbrook” fue torpedeado por la marina alemana y hundido con toda su tripulación. En los campos de concentración de Argelia se guardó un emotivo minuto de silencio en su memoria.
Información extraída de “Los náufragos del Stanbrook” de Rafael Torres

El pequeño Tomás

Aquél no iba a ser un día más en la vida de Tomás.

Su hermano Francisco, por fin, volvía a casa a pasar un largo fin de semana. En el seminario de San Miguel apenas le dejaban salir por lo que el reencuentro con su hermano mayor, al que no había visto desde Navidad, era todo un acontecimiento para él, y quizá por eso, no había podido dormir “a pierna suelta”.
Las campanadas del reloj de la cercana Iglesia acababan de marcar las siete de la mañana, y aunque era sábado y por lo tanto no tenía clase con don Manuel Pascual, se sentía incapaz de seguir durmiendo. Sólo le quedaba el compromiso de la tarde, repetir el catecismo y la doctrina para terminar rezando el rosario, pero hasta entonces, era completamente libre.
De todas formas, le habría despertado el continuo trasiego de los vendedores con sus carros y animales que desde el amanecer venían instalando sus puestos en la Plaza por el mercado
semanal, así que, finalmente decidió levantarse y bajar a la cocina. Su madre ya lo había hecho, como era costumbre, pero lo que no podía imaginarse era ver allí a Francisco. Se tiró como un loco a abrazarlo.
-¿Cómo es que has venido ya? Con lo lejos que está Orihuela…
-El padre de un compañero pone puesto aquí, así que quedamos muy temprano para venirme en su carro.
La emoción apenas le dejaba ordenar todo lo que quería decirle, tenía tantos planes preparados y tanto que contarle…
-¿Sabes? Hace menos de un mes que nos llevó el maestro a recibir al Obispo al camino de Orihuela y después vino a ver la escuela de la Ermita. Le dije que tenía un hermano en el Seminario y que seguro que también llegaría a Obispo, y ¿sabes…?
Su madre tuvo que interrumpirle y recordarle que Francisco aún tenía muchas cosas que hacer antes de irse con él, tenía que ir a la Iglesia y presentarse al vicario, don Manuel Miralles y ver al abuelo y a sus tíos, además, como cada sábado a él le tocaba salir a esperar al cabrero para que le ordeñase los dos cuartillos de leche, comprar el pan, y bajar por la calle hasta la acequia para, en caso de que llevase agua, llenar las tinajas del patio.
Llevaba sin llover en abundancia casi tres años.
Pero Tomás estaba feliz, tan feliz que no le suponía ningún esfuerzo realizar todas aquellas obligaciones que cualquier otro sábado le hubieran supuesto un suplicio.
La mañana se fue volando, y sin darse cuenta, llegó la hora de rezar con el resto de la familia.
Hoy era Francisco el que decía la oración para dar gracias antes de comerse la “olla viuda” que su madre había preparado pacientemente desde la noche anterior, cuando puso los garbanzos a remojo con agua y sal, a sabiendas de que a su hijo seminarista le encantaba aquella comida, especialmente las morcillas de cebolla.
Por fin, Tomás se agarró a la mano de su hermano y pusieron rumbo a la huerta. Lo hicieron por la “colada de los pastores”, desviándose poco antes de llegar a la vereda del nido, y parándose
de vez en cuando para intentar coger ranas en las balsas de cáñamo ó hojas de morera para sus gusanos. Saltando acequias llegaron hasta el lugar exacto que a él tanto le gustaba. Estaban en la mota del río frente a la Hacienda del Marqués de Ríoflorido y allí se sentaron para contemplar en silencio la gran manada de caballos que, entre viñedos, formaban parte de la ganadería de don José Viudes*.
Comenzaba a hacerse tarde, ya eran más de las cinco, y era el momento de volver, tenía que repetir el catecismo.
Lo hicieron por la amplia alameda del Camino del Puente que llegaba hasta el Convento, un enorme edificio que él siempre había conocido abandonado**, pero del que su hermano mayor le contaba historias fantásticas. No le gustaba pasar por allí cuando se hacía oscuro, se imaginaba los muertos enterrados en las paredes del Panteón, ó peor aún, el cuerpo incorrupto del fraile que guardaban en una caja desde hacía siglos, ¿estaría aún allí dentro?
Quiso olvidar todo aquello que se le venia a la mente según avanzaba por la alameda, y por eso, volvió a pedirle a Francisco que le contase cosas del “Barbudo”.
Le gustaba escuchar los relatos que hacía su hermano del bandolero más famoso de la comarca; Jaime José Cayetano Alonso “El barbudo”. Hacía cinco años que lo habían ahorcado en Murcia,
acusado de robos y asesinatos, pero su historia, mitad verdad y mitad leyenda le fascinaba…

Inesperadamente, un fuerte estruendo, como un cañonazo, se oyó muy fuerte desde el río, y en segundos, la tierra comenzó a temblar a sus pies.
Tomás recordó que el maestro les había dicho que hoy comenzaba la Primavera, ¿sería éste el aviso del inicio? No, no recordaba que fuese así otros años.
Francisco le cogió la mano con fuerza a su hermano pequeño, sin hablar, y comenzaron a correr hacia el pueblo. A la sacudida le siguió una fuerte ráfaga de viento, y a ésta, otra vez un estruendo infinitamente mayor.
A un lado de la alameda, donde las barracas, salía gente gritando, al tiempo que la frágil estructura del techo de cañizo se venía abajo en algunas.
Frente a ellos no había pueblo, sólo una nube de polvo y silencio.
Su hermano se arrodilló en el suelo y comenzó a rezar sollozando.
Él no acertaba a saber qué pasaba, porqué lloraba Francisco, donde se había metido el pueblo…De nuevo sintió que su hermano le arrastraba de la mano, a toda prisa, sin hablar, y así pasaron por delante del cementerio, hundido en parte, hasta llegar a un montón de ruinas de las que sólo reconocía parte del Convento, pero nada más, ¿Dónde estaba su casa? ¿Y su familia?.
Nadie hablaba, o por lo menos él no entendía los lamentos ni los gritos. Empezaba a darse cuenta que aquello no lo había hecho un cañonazo, que debió ser un terremoto, iguales a los que, a modo de aviso, habían sentido en enero.
De entre la nube de polvo y gente malherida distinguió a su madre Efigenia y su hermana, Maria Dolores, que lo abrazaron con mucha fuerza, tanta, que llegó a faltarle la respiración. Su hermana lo cogió de la mano y se lo llevó hacia la huerta, bordeando los montones de ruina hasta el otro lado de la Acequia Nueva, cruzando por el “puente” en el inicio del Camino de Catral, y allí se quedó, sentado en la mota, viendo desde allí las ruinas del pueblo, preguntándose si su madre aún le compraría lo que le había prometido por su próximo cumpleaños, su noveno cumpleaños, y para el que sólo faltaban trece días.
Se acordó de que en la carrera hacia el pueblo había perdido las hojas de morera guardadas en el bolsillo del pantalón, y cayó en la cuenta de que, seguramente, no volvería a tener gusanos de seda aquella primavera.
Alguien tuvo la idea de hacer lo mismo con el resto de niños, de llevarlos hasta el otro lado de la acequia, justo donde comenzaba la huerta y no existía peligro de nuevos derrumbes, así que poco a poco fueron llegando, algunos heridos y llorando, compañeros de la única escuela del desaparecido pueblo.
Una anciana encendió una hoguera para pasar la larga noche que ya comenzaba, se enjugó sus lágrimas, y como si fuese una gallina dispuesta a empollarlos, fue reuniendo a todos los niños alrededor de la lumbre.
A pesar de la tragedia que se vivía a pocos metros, comenzaban a calmarse, y tímidamente algunos de ellos, como si de un milagro se tratase, a sonreír.
“Manecica muerta,
El perrico está en la puerta,
El gatico en la ventana…
¡Abra usted señora Juana!
-¿Y el gatico? Preguntó uno de los niños.
-En la ventana
-¿Y el perrico? Volvió a preguntar otro niño.
-En el corral
-¿Me morderá?
Y todos, a la vez, incluido el pequeño Tomás, imitaron el sonido de un ladrido.
-¡Guau, guau, guau! “


Aunque la historia es inventada, todos los personajes, acontecimientos y fechas son reales.
Tomás Capdepón Martínez , huérfano de padre desde los diecisiete meses, abandonó Almoradí diez años después (1839) para iniciar su brillante carrera como militar, periodista, escritor y político, siendo elegido diputado a Cortes por Orihuela en varias ocasiones, nombrado subsecretario del Ministerio de Hacienda, y más tarde, Director General de Propiedades y Derechos del Estado.
Su hermano Francisco, diez años mayor, fue Canónigo de la Catedral de Orihuela y Catedrático en el Seminario de la Diócesis.

*Los RioFlorido eran grandes productores de vino, y su ganadería caballar ganó años después, en 1900, numerosos premios en la Exposición Agrícola de Murcia.

**Los frailes abandonaron el Convento en 1820, el mismo año del nacimiento de Tomás.

El Liceo no puede morir

Publicado en el diario La Verdad el 26 de julio de 1973

En 1946, en un chalet propiedad de Adrián Viudes situado en los terrenos que actualmente ocupa el campo de fútbol, Antonio Sequeros estableció un Centro de Enseñanza que se denominó el LICEO.
Durante casi 25 años estuvo funcionando para alumnos de nuestra localidad y toda la comarca, ya que era el único sitio, además de Orihuela, donde se impartía el bachiller.
A partir del año 68 comenzó a funcionar el Instituto que, precisamente lleva su nombre, Antonio Sequeros, y se cerró definitivamente el ya viejo Liceo.
Como testigo de su existencia solo queda alguna palmera, justo detrás del campo de fútbol.

"Los Santicos de la Piedra"

Programa del año 54, por entonces los "Santicos" centraban los actos festeros. Primer programa de Fiestas después de la Guerra Civil, sin las imágenes de los Santos (destruidos en la guerra).



Procesión de los "Santicos" en los años 50


Podemos afirmar que las imágenes de los Santos Abdón y Senén han estado desde hace siglos en sitio preferente de nuestra Iglesia como protectores de nuestra huerta, y sobre todo como protectores contra el pedrisco. Ya en el siglo XIX empezó a celebrarse la Feria y se decidió hacerla coincidir con la festividad de los "Santicos", porque, además del fervor popular era una época del año en que los agricultores tenían menor actividad, ya que las faenas de recogida de cosecha acababan y se aprovechaban las fiestas para vender, reponer o renovar ganado.
Poco sabemos de aquellas imágenes destruidas, unas por el terremoto y las otras por la guerra civil porque no se conservan fotografías. Las actuales llegaron a Almoradí en julio de 1940 desde el taller de D. José María Ponsoda.
Hay que recordar que la Feria de 1939 se realizó a pesar de la falta de imágenes y que el día de los "Santicos" se celebró una misa en acción de gracias.
Las imágenes llegadas en 1940 fueron bendecidas el sábado 27 de julio en la desaparecida Casa Nueva y llevadas en procesión hasta la Iglesia en las antiguas andas de la Virgen de la Soledad, que se salvaron de la guerra y que eran propiedad de José García Martínez "Pepín2, al igual que la actual Virgen.
A partir de aquí se inicia una nueva etapa de las fiestas en honor a nuestros protectores. En 1942 el Ayuntamiento dota a las imágenes de un trono propio, construido por el ebanista Jesús Mellado Andreu. La comisión de fiestas del año 55 acuerda dotar de iluminación eléctrica el trono de los Santicos con la adquisición de cuatro candelabros realizados en Valencia.
En el año 1990, el entonces párroco D. Angel Ferrer tomó la decisión de mandar las imágenes a restaurar, restauración que fue llevada a cabo por D. Valentín García Quinto.
Hay que dar las gracias a la Peña Huertana que nació con la intención de realzar de nuevo la devoción y que va desempolvando poco a poco algunas tradiciones, pero aún falta mucho que recuperar en torno a nuestros "Santicos".

(Resumido del artículo publicado por Roberto Cabrera Reina en el programa de fiestas de 2008)

Los Rio-Florido















Alguna que otra vez, cuando era un niño, mi padre me había nombrado a los “Marqueses de Río-Florido” y recuerdo incluso haber estado en una vieja casa llena de ventanas junto al río. Desde luego era una casa grande, pero no el palacio que mi mente infantil se había imaginado para todo unos “Marqueses”.
¿Realmente existieron o era una historia más de las muchas que me contaba? Existieron, y han formado parte de nuestro pueblo desde siempre.
Esta noble é ilustre familia de apellido “Viudes” tiene su origen en el siglo XVI. En su árbol genealógico aparece Bartolomé Viudes nacido en la Universidad de Almoradí (entonces aldea de Orihuela) armado Caballero en las Cortes de Monzón en 1547. También aparece como “Cura Gobernante” de la parroquia de San Andrés D. Francisco Viudes en 1600.


D. Luís Martínez Rufete indica en su “Almoradí, Callejero y Apuntes Históricos” que en las obras de construcción del Convento de los Padres Mínimos (inaugurado en 1609) los señores Caballeros Viudes hicieron una generosa contribución para la construcción de la Capilla Mayor y que disponían de panteón al pie de dicha Capilla, donde estaban enterrados los hermanos José (presbítero) y Jacinto Viudes (diácono y catedrático).
Francisco Adrián Viudes, nacido en 1619 fue Capitán de Caballos de la Compañía de Almoradí, Alcaide y Gobernador de Crevillente y su Castillo.
Carlos IV le concedió el primer titulo de Marqués de RioFlorido a Francisco María Juan Luís Tomás Domingo Buenaventura Manuel Viudes y Maltés de Vera en 1794. Fue Capitán de Navío y Ministro del Consejo de Hacienda y de la Junta General de Moneda. Casi nada.
El historiador Montesinos nombra al Marqués, en 1795, como “patrono de la Iglesia, sepulcro y convento”.
Cuando los terremotos de Almoradí, en 1829, tenía 70 años (murió en 1836), y su hijo José Viudes, II Marqués, apenas treinta.
Seguro que nos hubieran podido contar muchas cosas.
Por entonces eran los dueños de enormes propiedades en nuestro término (Joaquín Guardiola Viudes habla de 5.000 tahullas). El historiador Montesinos describe algunos edificios del Paseo a finales del siglo XVIII y destaca como “singular y muy lucida” la del Marqués de RioFlorido junto a la Casa Consistorial.
La Hacienda Marquesal situada junto al río tenía su entrada justo a la bajada del antiguo puente (construido en 1560), donde aun se conservan dos enormes árboles y fue construida antes de los terremotos. Contaba con unos enormes jardines é incluso con un palomar que se utilizaba como correo de la época.
En los años 20 era habitual encontrar en las notas de sociedad de la prensa la siguiente información: “Han marchado para sus posesiones de Almoradí el Sr. Juan Viudes, IV Marqués de RioFlorido y su familia, para pasar sus vacaciones de verano”.
Los domingos por la mañana se arremolinaba la gente en la puerta de la farmacia de D. Luís para ver el flamante automóvil Ford de los marqueses aparcado mientras acudían a misa (todo un acontecimiento).
Se habían casado en 1897 en RioFlorido.
Actualmente la línea sucesoria corresponde a Jesús Viudes de Carlos (nacido en 1941 en Madrid) y es el VII Marqués de RioFlorido. La Casa Hacienda Marquesal era propiedad de Joaquín Guardiola Viudes (nacido en 1925 y fallecido recientemente), nieto de Amparo Fontes Pasqual de Riquelme.

Almoradí, según Madoz



Pincha sobre la descripción de Almoradí para verla en grande
Pascual Madoz (1806-1870) es el autor del “Diccionario-Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar”, una compleja y voluminosa obra que consta de 16 tomos y que hace una descripción de todas las poblaciones de nuestro país. Se editó en Madrid entre 1845 y 1850, aunque su autor le dedicó más de quince años, y supuso una gran mejora respecto a los diccionarios que existían hasta la época. Para su elaboración contó con mil colaboradores y veinte corresponsales, y actualmente aún es consultada por historiadores é investigadores, dada la minuciosa descripción que hace de lugares y restos arqueológicos de aquella época.
Creo muy interesante la información que aporta Madoz de nuestra localidad, teniendo en cuenta que apenas habían pasado quince años desde los terremotos.
En su descripción, bastante completa, indica que tenemos “una fabrica de aguardiente, dos calderas de tinte, una fabrica de jabón, un molino harinero y seis de aceite; una escuela de primeras letras, un hospital de caridad para atender un máximo de cuatro enfermos (cualquiera que sea su dolencia), y una Iglesia Parroquial atendida por un Cura Párroco, dos vicarios y cinco sacerdotes.
288 casas distribuidas en doce espaciosas calles, y 3095 habitantes”.

Club Balonmano Almoradí

1976-77
De pie de IZ a DE F. Ramón, (?¿), (¿?), Javi, Emigdio, F. Roca, (¿?), F. Follana (CHECHE) Herrero, Federico, Cano. Acachados: Alhama, Pepe "Sardina", Jorge Ramón, Antonio Birlanga, Mateo y Chinares. El niño es Trino

1982-83
1987-88
Salvador, Raúl, Roca, Jorge Gómez, Jorge, Juan Gomis, Javi, Naranjo, Pogo, Pitiu, Ballester, Jaime, Alfonsito, Roberto, José Antonio y Alberto "Chinares"
1991-92
Salvador, Pogo 1, Pogo 2, Pedraza, Naranjo, Manolo Hurtado, Zaplana, Alvaro, Antonio Lucas, José A. Lucas, Agustín, Ballester, Alfonsito, Dani y Raúl
1995-96
Manolo Hurtado, Tano, Pedraza, "Pulpo", (¿?), Naranjo, Alvarez, Salvador, Alvaro, Agustín, Ballester, Dueñas, Alfonso, Raúl y Roca
1998-99
Antonio "Chato", Isaías, Alejandro, Antonio, Pepe, Roca, Sergio, Naranjo, Pedraza, Facundo, Zaplana, Dueñas, Pablo y Alvaro.

D. Gregorio Martínez Blancas (1)




Primera:
Clase de D. Gregorio en la calle San Andrés. Años...?
Segunda:Fotografía tomada sobre 1940 en la calle Antonio Sequeros donde D. Gregorio Martínez Blancas (1892-1966) ejerció gran parte de su vida como maestro*.
Tercera:
Homenaje que se le dedicó con motivo de su jubilación en el Colegio Canales y Martínez, según cuenta Luís Martínez Rufete fue un emotivo acto al que asistieron centenares de alumnos suyos de todas las edades. Se celebró en mayo de 1960.

Manuel González en "Almoradí en la memoria" de Antonio González Lucas:
"Fui a la escuela de D. Gregorio, que estaba en la calle San Andrés, seríamos más de cien y era sólo de chicos. Con él aprendí las primeras letras y después me pasó a la cartilla. Todos los días nos preguntaba la tabla de multiplicar y hacíamos dictado. Como éramos tantos, a veces los mayores daban clase a los pequeños. Si no atendías...te daba un palmetazo, ponías la palma de la mano hacia arriba y te daba con una tabla de madera. Nos enseñaba también algo de religión, y sobre todo, mucha urbanidad: ir limpios, no tirar papeles al suelo, saber comportarse con educación. Yo guardo un gran recuerdo de D. Gregorio, y creo que fue un gran maestro."


*Maestro: según el diccionario de la Real Academia de la Lengua es "el que enseña una ciencia, arte ú oficio". Pocas palabras contienen tanto valor.

El Hospital

Foto de 1930, recién terminado.

Este es el último de los grandes edificios que se construyeron bajo el mandato de don Manuel González como Alcalde de la localidad. Recordemos que ya se habían inaugurado el Cuartel (30-07-1928), Matadero (01-01-1929) y las Escuelas Nacionales (24-01-1929), sin embargo, y a pesar de presentarse como la obra más importante, no he encontrado ninguna referencia a la fecha exacta de apertura, ya que seguramente no llegó a llevarse a efecto.

Los terrenos fueron regalados por Don Antonio Girona, y durante meses se celebraron funciones benéficas en el Teatro é incluso el Circo Caprani hizo una función especial con éste fin, llegando a recaudarse cuatro ó cinco mil pts.
El presupuesto total de la obra fue de 53.523 Pts., pero al menos en dos ocasiones fue rechazado el proyecto por la Comisión Provincial de Sanidad, ya que incumplía en muchos puntos las normativas que entonces se exigían para un edificio de éstas características, y adolecía de bastantes defectos: Se proyectaban 13 camas, cuando el mínimo exigido para la población de entonces (7000 habitantes) era de 25. Faltaba capacidad de local por enfermo, ya que como mínimo hacían falta de 37 a 40 m3, mientras que el proyecto presentaba de término medio 32 m3 por paciente. Algunas salas tenían ventilación indirecta, y éste era otro problema de difícil solución. Por no alargarme, dentro del proyecto se preveía una escuela de párvulos, algo que también fue rechazado por la Comisión.
Finalmente debió llegarse a un acuerdo con la orden de monjas Carmelitas, que ya anteriormente habían dirigido el Antiguo Hospital frente al Teatro Cortés, y se encargaron de atenderlo como albergue. Hay varias referencias que así lo demuestran. En acuerdo municipal del año 1931 (en plena República) se decidió suprimir la subvención a las monjas del Hospital y dedicarlo a dos escuelas, ahorrándose las arcas municipales 5.000 pts., entre los sueldos suprimidos y el ahorro por el alquiler de las casas escuelas.
El hospital en realidad sólo se utilizó como tal en los últimos meses de la guerra, cuando fue autorizado para atender heridos, denominándose hospital de sangre. Sobre el tejado se pintó una enorme cruz roja. A principios de los años 50, el traumatólogo Dr. Canales, realizó durante algunos meses intervenciones quirúrgicas.
En 1958 se instala en éste edificio la biblioteca municipal. Desde su inauguración ha sido colegio de monjas, refugio para andaluces en la guerra, prisión provisional, retén municipal, juzgado, aula polivalente…etc. En 1968, los terrenos a la derecha del hospital, en los que había una vivienda para el enterrador y un enorme patio que tenían una extensión de 300 m2, se cedieron para que Telefónica instalara una central comarcal.


Se distingue perfectamente la casa donde después se construiría la central telefónica

El Panteón de los Caidos


En la primera década de 1800 empezó a construirse el cementerio situado en el camino del puente. Anteriormente había estado en un lateral de la Iglesia, pero debido a una ordenanza del Rey Carlos III, se ordenó trasladarlos a las afueras de los pueblos. Este cementerio se saturó debido, primero al terrible terremoto, que obligo a enterrar a doscientas victimas, y después a las dos grandes epidemias que asolaron Almoradí. Entre junio y julio de 1885 el Cólera (que se extendió desde Valencia) mató en toda España a 120.000 personas. En 1918 la gripe mató en todo el mundo a treinta millones (sólo entre septiembre y noviembre murieron 175 personas en nuestro pueblo). Los enterramientos tuvieron que hacerse en fosas comunes rociándolos con cal viva.
A partir de 1919 se empezó a utilizar el actual, situado en la finca de “Las Bóvedas”.
Después de la guerra, en los terrenos donde había estado el cementerio, se construyó El Panteón de los Caídos, que fue inaugurado en 1940. La fachada estaba rematada por una gran Cruz y encima de la puerta de acceso estaban los nombres de los fallecidos junto a la frase “Caídos Por Dios y por España”.
Desde 1995 es la sede de la Junta Mayor de Hermandades de Semana Santa. Los terrenos eran propiedad de la Iglesia y el Obispado los cedió a la Corporación.

El Estrella Roja

Ya os traje imágenes del Rayo Rojo. Ahora le toca el turno al equipo rival, el "Estrella Roja" (por lo menos, así creo que se llamaba, pero no estoy del todo seguro). Son de la misma época, aproximadamete 1972 ó 73. Fijarse bien, porque seguro que conocéis a muchos de ellos...
El equipo al completo

1ª¿?, Caracena, Mula, Blas y Barquino

Victor Birlanga, Carlos Ferri, Mazón y Ramón Martínez "Rambla"

La fiesta de San Andrés

“En otros sitios, cuando llega la festividad del Patrón, tiran la casa por la ventana, como suele decirse. Aquí en Almoradí, pueblo muy bullanguero y amante de festejos, llegó el día 30 de noviembre, festividad de San Andrés, y pasó inadvertido.

Ignoramos la causa, pero no dejamos de decir que…por algo será.
Pero en fin, este año han resultado un poco más animados, aunque no mucho.
Por la tarde se celebró la acostumbrada Procesión y finalizada ésta, las autoridades obsequiaron en los salones del Ayuntamiento con puros, dulces y bebidas a todos los invitados.”

Diario “El Liberal” del 3 de diciembre de 1926


Por aquellas fechas no debían resultar muy animadas las fiestas del Patrón a juzgar por el articulo publicado, sin embargo, una vez acabada la guerra civil, el entusiasmo Religioso volvió a resurgir. Tengo un viejo programa correspondiente al año 1943 de las “Solemnes Fiestas Cívico-Religiosas” en honor del Patrón San Andrés y éstos eran los actos que se llevaron a cabo:
El día 29, después del volteo general de campanas, disparo de cohetes y pasacalles por nuestra banda, y a partir de las once de la noche la lidia un “magnifico toro” de una “muy acreditada ganadería” para todos los aficionados locales. El día 30 tendrá lugar una solemne Función religiosa a gran orquesta, de cuya Oración Sagrada se encargará el Ilustre Clodoaldo Velasco, Magistral de la Catedral de León.
Después la “grandiosa” Procesión”, que como novedad, a la entrada de la Sagrada Imagen al Templo se disparará una monumental traca de 1.500 metros y una palmera de fuegos de artificio..
Por supuesto, se “recomienda” que el vecindario engalane las fachadas de sus casas, “dando prueba de la veneración y acendrado amor que se siente a su excelso Patrón”.

                                                                    El Liberal  8-12-1927

Los años del Cáñamo

El duro trabajo en los años 50
Nuestro pueblo fue, junto a Callosa, durante años, me atrevo a decir que siglos, el principal productor de cáñamo de toda la comarca. A pesar de la dureza del trabajo, era el producto preferido por los agricultores, ya que no era perecedero, y por lo tanto, tenía la ventaja de poder almacenarse por quintales (43,75 kg.) y esperar a que tuviese un mejor precio.

No voy a describir el proceso de elaboración, ya que lo incluiré en una nueva entrada. Lo que sí voy a aportar es información sobre las causas que motivaron la crisis y posterior desaparición del cáñamo, cuyo principal motivo fue la aparición del nylon en 1935.
Para hacernos una idea de la importancia de este producto, en 1942, recién acabada la guerra, se habían plantado 6000 tahullas, con una producción aproximada de 24.000 quintales, que suponían una riqueza de más de ocho millones de Pts. En abril de 1943, se podía leer un artículo publicado en el diario información, que daba cuenta de la producción de ese año, que se elevaba a 30.000 quintales, constituyendo la mayor riqueza de nuestro pueblo.
Sin embargo, la crisis ya venía arrastrándose mucho antes de la aparición de la fibra sintética, y no exclusivamente por la aparición de ésta. No olvidemos, en realidad, que su producción en los países industriales comenzó a prohibirse a partir de los años 30, como consecuencia de la ilegalización de la marihuana (“Cannabis”), uno de los muchos usos de esta planta. Y digo uno de los muchos usos, porque durante siglos se utilizó para la confección de vestidos, velas navales, cordelería, papel…las Carabelas de Colón estaban hechas con ésta fibra.


En 1926 nuestro alcalde, don Manuel González, reclamaba protección para este producto en una larga conferencia que realizó en los Salones de nuestro Casino, publicada en el diario “El Liberal” del 5 de noviembre de ese año, y en la que “disertó sobre el cáñamo italiano y español, exponiendo los graves daños que el extranjero hace al del país. Habló de las clases de ambos, siendo mejorado ligeramente el italiano, por la clase, esmero y cuidados con el que lo cultivan. Relató el daño tan grande que la baja del precio hacía al comercio interior. Propuso mejorar la elaboración después de regado éste y pidió la unión de todos para poder llevar adelante la industria y progreso de nuestra hermosa Vega”.
El Cáñamo desapareció de nuestra huerta definitivamente a principio de la década de los 60.

Verbena de 1963

El 29 de julio de 1963, a las 10 de la noche, daba comienzo la Verbena Popular en el Canales y Martínez, con la actuación de la Orquesta UMAL y la colaboración del conjunto artístico " Los Diabólicos".
Actuación de los Umal (Francisco Esteban "Cheriff" en primer término)


Grupo de amigos en la Verbena (de izquierda a derecha): Jesús "Churrispas", Andrés "Ceuta", Juan Manuel "Camarrojas", Paco "Maraña" y "El Cherif"