Algunas de las facturas emitidas al Ayuntamiento Constitucional de Almoradí en 1865 y 1866
(Documentos inéditos)
Los feriantes instalaban sus respectivas casillas a los lados de la Glorieta, y los teatros mecánicos, fotógrafos y cinematógrafos acompañaban al celebre “Tío Vivo” con sus caballitos empujados a mano por, entonces, un joven Vicente Tortosa, seguro que os suena el apellido. El comercio 
Desaparecían los concursos de mantones de Manila y se instalaban las primeras Plazas portátiles para traernos grandes novilladas, Paquito Esplá, Tomás Calderón, Vicente Fernández “El Caracol”… Quien me iba a decir que aquél muchacho que venía al kiosco a comprar aquellas revistas de Toros acabaría triunfando en las mejores plazas. Llegaron los bandos de la huerta y los primeros Pregones de don Antonio Sequeros, los concursos de arrastre, las carrozas, los “especiales” del diario La Verdad a cargo de nuestro gran cronista Paco Mira…y el ya viejo “Tío Vivo” de la familia Tortosa, ahora acompañado del Carrusel, el “Baby”…
Los 70 nos trajeron grandes actuaciones musicales, geniales humoristas (como olvidar a Paco y Manolo), aquél mítico “Festival Infantil de la Canción” y con ellos, los comienzos de “Moros y Cristianos”.
Os contaré que en el año 37 me encontré sola en la Plaza. Las campanas de la Iglesia fueron arrojadas desde el campanario. Durante un tiempo pude ver a los niños jugando a esconderse dentro de Andrea, la campana gorda, pero después desaparecieron. En ese tiempo oscuro me instalaron en la torre una sirena que sonaba cuatro veces al día y un altavoz que transmitía los partes de guerra por la noche. Creí que nunca más volvería a ver las campanas, sin embargo, después de la guerra, en 1940, me llevé la sorpresa de que aquella vieja campana de 1772 fue recuperada, creo que en Puerto Lumbreras. Desde aquí he visto crecer y cambiar la Iglesia desde sus inicios, en 1861, cuatro años antes de mi llegada. Al principio un modesto templo que fue transformándose a lo largo del pasado siglo. Se elevó la torre, se levantó la que hoy ocupo y se instaló el Sagrado Corazón de Jesús. Poco queda de aquella primitiva Iglesia. En estos años también he visto cambiar mi Paseo, han arrancado árboles, los han vuelto a plantar y los han vuelto a arrancar. Menos mal que éstos últimos parece que van a durar, ya que los he visto crecer desde 1942. Frente a mis ojos ha pasado desde Adolfo Suárez a Manuel Fraga. He visto casarse al torero “El caracol” en 1966, y he visto entrar a Estrellita Castro en la Iglesia para entregarle un ramo de