De todo aquello apenas quedan algunos ejemplos, cómo es el caso de los molinos de Rojales y Torrevieja en el caso de los de viento, o los hidráulicos de Formentera y Guardamar. Poco/nada más queda de todo aquello, y eso que tuvieron muchísima importancia y ayudaron considerablemente al desarrollo de la Vega Baja.
Almoradí no fue una excepción y contó con numerosos Molinos cómo el del Azud de Alfeytamí, el Arrocero de “San José” (propiedad de la familia Llopis), o los pimenteros de Adrián Viudes o Joaquín Gómez Rufete. Y es que, especialmente tras la llegada de la luz, la transformación de la Ñora en pimentón se convirtió en una importante industria en la localidad. De todo esto tendremos novedades muy pronto, especialmente interesantes para la conservación de nuestro patrimonio y nuestra historia.
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