Unión Musical en 1945


La Banda en el año 1945, con su director José Méndez Izquierdo.


Los músicos que aparecen son:
Antonio (de Aspe), Tío “Tayo” (atrilero), Miguel Cano, Pedro Ferrández Cortés, José Antonio Lozano, Manuel Pujalte Birlanga, José Pineda, Javier Quiles Alonso, José Antonio Ruiz Birlanga, Ramón Martínez Rufete, Ángel Soto penalva, Ángel Solano Rodríguez, Antonio Lucas Bravo, Joaquín Ferrández Navarro, José Antonio Martínez Cremades, Manuel Martínez Cremades, Roque Sánchez, Ángel Rodríguez Belmonte, José Lorente Castro, Manuel Manzanera, Guillermo González Brí, Antonio Roca Aracil, Luís Martínez Sánchez, José Penalva Davó, Manuel Gea, Javier Mirete, José Maria Grech Mellado, José Pujalte Martínez, Manuel lópez Martínez, José Gutiérrez Monge, José Ferri Soriano, Antonio Pastor, Rafael Plaza, José García Rocamora, Manuel López Penalva, Antonio Follana, Antonio Blanco Martínez, Antonio Velasco Rodríguez, José Ferrández Valdés, José Méndez Izquierdo (son su hijo), Joaquín Girona Carrascosa (con su hija), Jaime Andujar Torregrosa, Tomás Ruíz Latorre, José Caracena Sanz y Victoriano Mirete Birlanga.

La Banda en la Semana Santa de Cartagena

1956-José Antonio Lozano y Pepe López
1954
 
1967- Joaquín "el viejo", José A. Pertusa, Joaquín Ballester, Manuel Girona, Pedro Peiró, Emigdio Martínez y José Manuel Rodríguez
1949

La Fería de 1926

Hoy que he vuelto a tener la oportunidad de subirme a mi ya conocida máquina del tiempo, quiero aprovechar la ocasión para conocer como eran las Ferias en el pasado, y he ajustado los mandos para que me deje en la de 1926, así que, aquí os dejo mi crónica, a la que intentaré darle un estilo de la época:

“Dan comienzo los festejos en los que toman parte las bandas de Crevillente y Elche. Contamos millares de lámparas que con la policromía de gallardetes y la fastuosidad de arcos adornan tan artísticamente la Feria que sin querer arranca de nuestros labios “Non plus ultra” Almoradí.
Sólo en la alborada de introducción a la inauguración se disparan 1500 cohetes y trescientas bombas. Comienza el día de los “Santicos” y se oye la diana de rigor y el típico paseo de Gigantes y Cabezudos. A las diez y media, el Ayuntamiento, de oficio y acompañado por la música, va a por el clero y se dirige a la Iglesia para la misa mayor. Celebra el Santo Sacrificio el Párroco don Pedro Penalva.
Ya por la tarde asisto a la becerrada, que debido al buen comportamiento de los becerros me hace pasar una tarde divertidísima, a pesar de ciertos elementos que parecían tan “tauromaquios”, y que sin embargo sólo les invadió el miedo. ¿Y la Presidencia? Las musas me niegan su auxilio y no encuentro palabras para la descripción de tanta belleza. En ella se encontraban las encantadoras señoritas, Maria Luisa y Manolita Solano, Consuelito Martínez, Consuelito Galín, Teresita Sirvent, Matilde Follana y Paquita Canales.
El desfile fue suntuoso, las calles nutridas de gentío presenciaban el paso de los innumerables autos, en los cuales no se sabia que más admirar, si la riqueza y suntuosidad de los mantones ó los rostros sugestionadores de las manolas.
A continuación tuvo su salida la Procesión de los Santos Abdón y Senén, con asistencia de autoridades y estando las calles bellamente engalanadas.
A la una de la madrugada se dispara un artístico castillo de fuegos artificiales, y siendo ya tan tarde, decido volver al presente, mientras la juventud veo reír y divertirse en los amplios salones del artístico Casino.

(datos publicados en La Verdad el 3 de agosto de 1926)

Reina y Damas 1947

Fotografía hecha en el Teatro Cortés

 La Reina de las Fiestas fue la señorita Trina Pedauyé Ruiz, y su corte de damas de honor estaba compuesta por Marita Fernández Trigueros, Reme Rodríguez Canales, Marisol Rodríguez Soler y Encarna Sequeros Gimenez, junto a las niñas Maria del Carmen Garcés  y Rosarito Galán. 

La Parroquia en 1926

“La Parroquia actual ha sido embellecida gracias a la constancia é interés del venerable Señor Cura don Pedro Penalva y Donate, que rige los destinos de la misma desde 1901. Entre las muchas mejoras, merece destacarse la considerable prolongación del Templo, que ya resultaba incapaz de acoger a tantos feligreses; el arreglo de la fachada con las suntuosas gradas de la puerta principal, las cuales le dan cierto aspecto majestuoso; la elevación de la torre; la adquisición del Altar de San Pedro y construcción de los de la Virgen del Perpetuo Socorro y del Sagrado Corazón de Jesús, así como del Sagrario para el Reservado; la pavimentación del presbítero y de la nave central de la Iglesia, como también del salón destinado a las juntas de las Asociaciones; el aumento de Ornamentos Sagrados para el culto; la colocación de las balaustradas existentes en la Capilla de la Comunión y Altar Mayor…
La piedad del pueblo almoradidense se manifiesta en las múltiples asociaciones piadosas existentes en dicha parroquia, a saber: Cofradía de la Santísima Virgen del Carmen, Conferencia de San Vicente de Paul, Hermandad del Santo Sepulcro, Congregación de Hijas de Maria, Sección Adoradora Nocturna con un turno de Tarsicios, Apostolado de la Oración, Asociación Catequística y Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Y destacar que ahora se está organizando una Cofradía en honor del Santísimo Cristo de las Campanas, y pronto se realizarán las gestiones necesarias para que la Santa Sede le otorgue el titulo de Co-Patrón.
Gracias a dicha piedad, se sostiene con sus limosnas el nuevo semanario titulado “Hoja Parroquial”, el cual tiene mucha aceptación. Goza el Señor Párroco de gran respeto y admiración, siendo ayudado por sus dos Coadjutores: don Lorenzo Guardiola y don José Medina, que cumplen perfectamente con sus deberes en la pesada carga del ministerio Parroquial”.
(Publicado en el semanario “El Pueblo” en abril de 1926)
El Stmo. Cristo en 1926
      

El Convento de los Padres Mínimos

Imagen del Cristo que se veneraba en el Convento
El Convento de Padres Mínimos de San Francisco de Paula se fundó a Instancias del Ayuntamiento de la Universidad de Almoradí en 1609. Para ello vinieron del Real Convento de la ciudad de Valencia cuatro Padres Mínimos que fueron recibidos con grandes muestras de cariño. El Convento se construyó sobre tierras, en parte, de propiedad municipal, y por otra, de las que los propios religiosos fueron comprando gracias a las limosnas que les iban entregando los fieles.

Se construyó en una apacible llanura de huerta, justo a la entrada del pueblo y en los caminos que conducían a Orihuela y al Puente del Río, llegando a ser uno de los mejores de la provincia, grande, majestuoso y de bella planta. Tenía buenas celdas con balcones y miradores a la huerta. Y un amplio huerto con diferentes árboles frutales y sabrosas hortalizas, gracias a las aguas que tenían de continuo (aún hoy las acequias de Cotillén y Convento pasan justo por donde estaba el Convento). Gozaba de una extensa biblioteca con Libros selectos, y en sus Claustros se impartían cursos de Artes y Teología.
La Iglesia del Convento no se concluyó hasta 1740, y tenía una torre no muy elevada, pero de sólida obra, y tres sonoras campanas llamadas; La Mayor (a poniente), La Menor(a mediodía) y la Mínima (a tramontana). En el centro de su Capilla Mayor se encontraba su titular, San Francisco de Paula, y tenía dos lámparas, una de plata y otra de metal dorado. Dicha Capilla se cerraba con un enrejado de hierro labrado. El crucero era mediano y su media naranja no muy elevada, y en él habían dos Retablos; el de la derecha se veneraba al beato Gaspar Bono y se utilizaba como Capilla de Comunión, y a la izquierda el Beato Nicolás de Lombardo. En el lado del Evangelio se hallaban las capillas siguientes: Nuestra Señora de la Soledad, San Sebastián Mártir y Santísimo Cristo de la Piedad.
Frente al Altar Mayor estaba la puerta principal, el Coro y el Órgano. La sacristía era grande y bien adornada y tenía un oratorio dedicado a San Francisco de Paula. También contaba con varios lienzos, especialmente uno muy grande con marco dorado de San Francisco, a cuyos pies se descubren, de medio cuerpo, un eclesiástico y una devota mujer conocidos como los mártires, naturales de Almoradí, que dejaron a este convento la hacienda conocida como “Las Bóvedas”.
Junto al Altar Mayor estaba el Panteón de la Comunidad, en cuyas paredes se enterraban los cadáveres, y separadamente, en una caja doble se encontraba un cuerpo de un Religioso que falleció en 1699 y que se encontraba entero, incorrupto y flexible, y que era un prodigio digno de admirarse.
(Extraído de la obra de José Montesinos “Compendio Histórico Oriolano”, y escrito en 1795, fecha en la que el Convento estaba ocupado por 22 Religiosos y dirigido por el Reverendo Fray Pascual Mira, natural de Monóvar.)
Restos del Convento a principios del pasado siglo

La publicidad de nuestros Abuelos (2ª)

Anuncios aparecidos en los años 20 y 30
¿ampliaciones?
¿Teníamos una fábrica de gaseosas?
¿centro de comisiones?

2ª Fiesta de la Poesía

En 1947 se celebró un importante acto cultural del que ya dí cumplida información en éste artículo. En 1979 volvió a celebrarse, treinta y dos años después, una segunda edición de la Fiesta de la Poesía, siendo su secretario, en ambas ocasiones, don Daniel Miller Andújar.