En aquél pequeño taller, entre cajas de madera llenas de extrañas letras, se publicaron la mayoría de programas de Feria, se imprimieron los billetes de 25 cts. emitidos en plena guerra civil, muchos de los libros escritos por don Antonio Sequeros. Hasta una curiosa obra de Jaime Grau, un drama en tres actos y en verso impreso en 1933 que se vendió al precio de 1 peseta. ¿Llegaría a representarse el drama?.
Por su imprenta ha pasado la mayor parte de nuestra historia escrita del pasado siglo, de lo cual muy poco se conserva.
Como Imprenta Alonso solo los mayores la recordarán.
Siguiendo sus publicaciones, año a año, descubriremos que en 1962 cambió su nombre al de “Manipulados y Reclamos JAR”. Éste era también el nombre de la papelería que tenía por entonces al inicio de la calle Larramendi. Bueno, yo compraba allí de niño, y puedo asegurar que el título de “papelería” se le quedaba pequeño, aunque solo hay que mirar la fotografía del escaparate que acompaño.
Establecimientos Alonso a finales de los 50
A partir de 1967 comenzó una nueva andadura con el nombre que actualmente todos conocemos: Talleres Edijar.
Antonio Diez Martínez publicaba en 1976 un artículo sobre Pepe Alonso, al que calificaba de “persona cordial, generosa, abierto a los demás, amigo de todos..” Y recordaba que siendo un muchacho de quince años publicaba por primera vez una colaboración literaria en aquella Revista Gráfica del año treinta. Terminaba aquél artículo con un emocionado recuerdo a José Alonso Rufete (JAR), el mismo que, treinta y cuatro años después, quiero volver a dedicarle.
Anuncio del año 1967

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